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domingo, 20 de enero de 2013

Uso de se o sé


SE

Se, Sé o SE adopta diferentes significados según su contexto.


SUMARIO
 1 Se (sin tilde)
 2 SE (acrónimo)


 Se (sin tilde)

Se puede referirse a:
 Se, pronombre personal.
 Otros usos del se
 Se, símbolo químico del selenio.
 Se, una letra del alfabeto japonés.
 Una expresión afirmativa en Argentina

 SE (acrónimo)

El acrónimo SE, que puede referirse a:
 Sudeste, uno de los puntos cardinales.
 Secretaría de Estado.
 Secretaría de Economía (México).
 Societas europaea.
 Sociedad del Estado.
 Suecia (código ISO 3166-1 alfa-2).
 Provincia de Sevilla.
 Sharpay Evans.

 Sé (con tilde)

Sé puede referirse a:
 Sé, antiguo instrumento musical coreano que se acostumbraba a tocar en dúo con el qin chino, hoy en desuso
 Sé, formas conjugadas de los verbo saber y ser.
 Sé es el término portugués para catedral. En el mundo lusófono existen numerosas subdivisiones administrativas con ese nombre:
FIN

domingo, 13 de enero de 2013

La narración


LA NARRACIÓN
Se denomina narración al resultado de la acción de narrar, esto es, de referir lingüística o visualmente una sucesión de hechos que se producen a lo largo de un tiempo determinado y que, normalmente, da como resultado la variación o transformación, en el sentido que sea, de la situación inicial.

Mientras que desde la perspectiva semiológica la narración se puede realizar con cualquier clase de signos, la lingüística considera que un "texto narrativo" responde a una clasificación basada en la estructura interna donde predominan secuencias narrativas. Estas secuencias se construyen mediante el signo lingüístico, lo que deja fuera el carácter narrativo que pudiera presentar un cuadro o imagen, como La liberté guidant le peuple (La libertad guiando al pueblo), cuadro de Eugène Delacroix.


SUMARIO
 1 Estructura mínima de la narración
 2 Características de la narración literaria
 3 El narrador
 4 La reproducción de la voz de los personajes
 5 La manipulación del tiempo de la historia 5.1 El orden de la historia
 5.2 El ritmo de la historia

6 Subgéneros narrativos
 7 Personajes planos y redondos

Estructura mínima de la narración

Una narración presenta siempre, como mínimo, lo que se denomina un 'actor' (o 'personaje'), que es aquel elemento que experimenta los sucesos o hechos referidos en ella. En el estudio de las narraciones se ha aplicado el término actante que amplía la noción de personaje. Este personaje puede o no, ser también narrador de la historia.

En muchas narraciones especialmente en las breves, por ejemplo el Cuento es posible identificar lo que se conoce como argumento o estructura argumental, tipo:
 introducción (o inicio o planteamiento o presentación)
 nudo (o conflicto o quiebre)
 desenlace (o resolución o final)

Esta estructura no es necesariamente identificable en otros subgéneros narrativos como el relato o la novela o en el microrrelato.

Narrar implica que los hechos referidos estén relacionados, encadenados, y que se vayan sucediendo de forma más o menos lógica. Más concretamente: lo fundamental es que la sucesión de los hechos venga determinada por un principio de causalidad, esto es, que todo lo narrado tenga un 'antes' del que provenga y un 'después' al que se dirija.

Características de la narración literaria

Dado que una narración es un encadenamiento de sucesos, las relaciones sintácticas fundamentales que se dan son de naturaleza causal y temporal: un hecho lleva a otro y, por lo tanto, existe fluir temporal. En este sentido, es frecuente en un relato el uso de conjunciones o locuciones conjuntivas que indiquen 'causa' y 'consecuencia', y adverbios y locuciones adverbiales de 'tiempo'. También, por su utilidad para señalar 'hechos que se van sumando unos a los otros', es frecuente el uso de la coordinación copulativa. En cuanto a la modalidad clausal, es lógico el predominio de cláusulas aseverativas.

Dado que el fluir temporal es un aspecto básico y caracterizador de una narración, las formas verbales desempeñan un papel fundamental. Los tiempos verbales más usados para narrar son los de aspecto perfectivo, esto es, aquellos que presentan la acción como acabada. Esto es así porque son los que permiten ir encadenando las distintas acciones una después de las otras a medida que van concluyendo. El tiempo verbal más habitual es el 'pretérito perfecto simple o indefinido', además de los distintos tiempos compuestos que también son perfectivos.

También narra sucesos extraordinarios o reales, según el autor decida.

Por su significado, abundan necesariamente los verbos de movimiento, de acción y de lengua.

El narrador

 Narrador.

El emisor de un texto narrativo recibe, de acuerdo con la función que realiza, una denominación especial: la de narrador. No obstante, la razón de la misma estriba en la necesidad de prever que en algunos textos narrativos el emisor y el narrador no coinciden o, dicho con otras palabras, no son 'la misma persona'. Tal situación se da, como es evidente, en los textos narrativos literarios. Lo que ocurre en las novelas y en los cuentos es que la historia que se cuenta ha sido inventada (o, por lo menos, así se presenta); dado que esto es así, no es posible que el emisor (el autor real) haya podido ser testigo de la misma. Por lo tanto, se entiende que quien narra no es él, sino un narrador indeterminado también inventado por ese autor. Partiendo de esta consideración, que nos lleva a utilizar siempre esa denominación de narrador, hay que analizar otro factor que también depende del narrador: la perspectiva o punto de vista que adopta para contar la historia.

La reproducción de la voz de los personajes

Aparte de narrar los sucesos que constituyen la historia, en una narración puede ser necesario el reproducir las palabras o pensamientos de aquellos seres (normalmente, personas) que los protagonizan. El narrador, a tal efecto, dispone de dos maneras o estilos de reproducir la voz de los personajes de la historia: el estilo directo y el estilo indirecto.

el estilo directo es el que se manifiesta cuando la voz de los personajes se reproduce de forma literal, esto es, cuando sus palabras o pensamientos se reproducen tal cual fueron dichas o pensadas, sin cambiar, añadir o quitar nada (directamente). Lingüísticamente, estos fragmentos aparecen dominados por la primera persona. Gráficamente, el estilo directo aparece señalado por el uso de un guion que introduce la voz del personaje o por la acotación entre comillas de esta.

el estilo indirecto, por su parte, es el que utiliza el narrador cuando con sus propias palabras nos reproducen la voz de los personajes, esto es, cuando, de una manera u otra, nos resume sus palabras o pensamientos. El estilo indirecto implica siempre, por un lado, la existencia de una selección de la información por parte del narrador (sólo reproducirá lo que a él le parezca conveniente) y, por otro, la falta de los matices emocionales y expresivos del personaje. Lingüísticamente, estos fragmentos estarán dominados por la tercera persona, en tanto que no son otra cosa sino narraciones de lo que piensan o dicen los personajes. El estilo indirecto admite gradaciones en cuanto al grado de fidelidad respecto de la voz del personaje; en este sentido, se suele distinguir entre el estilo indirecto propiamente dicho y el llamado estilo indirecto libre, que es una forma intermedia entre el directo y el indirecto. En esta variante, por un lado, es el narrador quien lleva con sus propias palabras la reproducción de la voz del personaje, pero, por otro, lo hace introduciendo por el medio expresiones (exclamaciones, interrogaciones, léxico particular...) que se supone reproducen directamente lo dicho o pensado por el personaje; obviamente, el estilo indirecto libre resulta más fiel al personaje que el estilo indirecto a secas.

La manipulación del tiempo de la historia

El narrador, entre sus funciones, tiene también la de decidir en qué orden y con qué ritmo va a narrar la historia.

El orden de la historia

Lo primero que se puede constatar es que el discurso narrativo está repleto de anacronías, esto es, discordancias entre el orden de sucesión en la historia y orden de sucesión en el relato. Toda narración ofrece una anacronía de orden general, puesto que la linealidad del lenguaje obliga a un orden sucesivo para hechos que quizá son simultáneos. Pero toda narración ofrece, a su vez, multitud de anacronías particulares o de detalle.

El mecanismo que con más frecuencia se usa es el de la retrospección o analepsis; es a lo que en el cine se denomina flash back, esto es, una ‘mirada hacia atrás’. Se empieza a contar una historia y, en un determinado momento, se detiene la narración para contar cosas que ocurrieron en el pasado. Un mecanismo menos utilizado sería el contrario, la prospección o prolepsis, esto es, el adelantar acontecimientos del futuro.

El ritmo de la historia

En el momento de contar una historia, el narrador tiene también la posibilidad de hacerlo deteniéndose más o menos en los acontecimientos. La sensación de mayor minuciosidad viene producida por el uso de dos tipos de textos: la descripción (pues el tiempo está detenido) y la digresión autorial (los comentarios del narrador). Por su parte, la sensación de rapidez proviene del uso del resumen (contar en pocas líneas lo que sucede en mucho tiempo) y la elipsis (eliminar fragmentos de la historia). Como forma intermedia, estaría el diálogo, al reproducir las palabras de los personajes, con lo que el tiempo narrativo se ajusta al tiempo real: su lectura dura lo que en teoría duraría ese diálogo en la realidad.

Subgéneros narrativos

Algunos de los subgéneros de la narrativa, ordenados de más breves a más extensos:
 Microrrelato
 Cuento breve y Relato breve
 Cuento largo y Relato
 Nouvelle (o novela corta)
 Novela

Esta enumeración es muy general y con un objetivo meramente informativo. Hay muchos textos narrativos e incluso poéticos, escritos en las zonas grises entre estos géneros.

Muchos autores, por ejemplo, no consideran a la nouvelle como un género sino como un caso especial de novela.

Es importante aclarar que la longitud no es lo único que determina las características de los subgéneros de la narrativa.

El microrrelato, por su característica de síntesis extrema, en muchos casos bordea el límite con la Prosa poética.

Personajes planos y redondos

Personajes planos: son creados a partir de una idea, cualidad o defecto, no evolucionan a lo largo de la narración, es decir, no cambian o varían a lo largo de la historia. Son seres simples y típicos. El lector ya los conoce y sabe cómo actuaran. No pueden sorprenderlo.

Personajes redondos: son aquellos que no encarnan una cualidad o un defecto. Se definen por su profundidad psicológica y porque muestran en el transcurso de la narración las múltiples caras de su ser. El lector no los conoce de antemano, por lo que no sabe cómo actuarán. Evolucionan, cambian; pudiendo sorprender al lector con su comportamiento. Tienen como las personas cualidades y defectos.

viernes, 11 de enero de 2013

La verosimilitud

LA VEROSIMILITUD

La verosimilitud es la credibilidad o congruencia de un elemento determinado dentro de una obra de creación concreta. Se dice que un elemento es verosímil cuando se considera que es creíble dentro de un genero dramático en este caso el género dramático el teatro, congruente dentro de la obra de creación en la que se incluye.

Cada obra literaria, cinematográfica, poética o teatral se mueve dentro de un universo propio. Ese universo está regido por una serie de normas que impone el autor mientras va planteándolo: en las primeras páginas o minutos se establece cómo es ese universo. Esas reglas y ese mundo valdrán para esa obra de creación en concreto, no para ninguna otra ni tampoco para la vida real. que puede existir en muchos lugares del mundo.

jueves, 10 de enero de 2013

El párrafo


EL PÁRRAFO
Un párrafo es un grupo de palabras discurso en un texto escrito que expresa una idea o un argumento, o reproduce las palabras de una historia o la vida actual. Está integrado por un conjunto de oraciones que tienen cierta unidad temática o que, sin tenerla, se enuncian juntas. Es un componente del texto que en su aspecto externo inicia con una mayúscula y termina en un punto y aparte. Comprende varias oraciones relacionadas sobre el mismo subtema; una de ellas expresa la idea principal. Es el conjunto de oraciones constituidas de un texto separadas por un punto y aparte y punto y seguido.


SUMARIO
 1 Características
 2 Tipos de párrafos
 3 Redacción de los párrafos

 Características

Un párrafo está formado por una o varias oraciones:
 1.Oración principal: el párrafo está constituido por una oración principal que puede ser distinguida fácilmente, ya que enuncia la parte esencial de la cual dependen los demás. Es posible decir entonces que la oración principal posee un sentido esencial del párrafo. La oración principal puede aparecer en el texto de forma implícita o explícita. Cuando la oración principal está implícita, ésta no aparece por escrito en el párrafo y es necesario deducirla. En cambio, la explícita sí la encontramos escrita y podemos encontrarla al principio, en el medio o al final del párrafo.
 2.Oraciones secundarias o modificadoras: Pueden ser de dos tipos: de coordinación y subordinación. Son coordinadas aquellas que están unidas mediante conjunciones y posee en sí mismo un sentido completo. Son subordinadas aquellas que solo adquieren sentido en función de otra.
 3.Unidad y coherencia: consiste en la referencia común de cada una de sus partes, es decir, que la oración principal como las secundarias se refieren a un solo hecho. La coherencia es la organización apropiada de las oraciones de tal forma que el contenido del párrafo sea lógico y claro.

En la literatura de ficción, el párrafo es algo más abstracto y depende su configuración de la técnica del escritor y de las características de la acción en la narración. La ordenación de las diferentes frases dentro del párrafo es más libre y lo más relevante, la frase con mayor peso narrativo, puede aparecer al comienzo, en el medio o al final.

Un párrafo puede ser tan corto como una palabra o abarcar varias páginas.

 Tipos de párrafos
 Narrativos: llamado también cronológico, está formado por una secuencia de afirmaciones que no requieren garantía o demostración de sus habilidades. Es típico de una noticia, una crónica o un cuento en el que se expongan hechos en orden cronológico. Pueden aparecer conectores de tipo temporal como: después, luego, hace un mes, para comenzar, a continuación, finalmente, pero la exposición de la secuencia de hechos depende más a menudo de su posición en el texto.
 Descriptivos: se presenta a través de las palabras la capacidad senso-motora de un ser humano. Un párrafo descriptivo potencia el uso de la palabra y presenta una imagen sensorial ante los lectores-receptores. A través de un párrafo descriptivo, un autor utiliza todos sus sentidos para delinear los atributos de los objetos y sucesos percibidos. Mientras más detalle el autor los sentidos utilizados en su delineamiento de lo percibido, mejor será la imagen del lector-receptor sobre lo descrito.
 Argumentativos: tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin de persuadir a un receptor. La finalidad del autor puede ser probando o demostrando una idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al receptor sobre determinados comportamientos, hechos o ideas. Es cuando hay una discusión entre dos o varias personas sobre alguna idea o hecho.
 Expositivos: sirve para explicar o desarrollar más ampliamente el tema que se está presentando. Estos suelen ser más extensos y abundantes, dependiendo de la complejidad del tema o del concepto que se esté explicando.
 Párrafo de comparación o contraste: Consiste en comparar objetos o ideas con el propósito de diferenciar o decir sus semejanzas. Algunas expresiones de este párrafo son: "con respecto a" o "a diferencia de".
 Párrafos de enumeración: Se enumeran situaciones de manera que vamos de lo más importante a lo menos importante.
 Dialogado: Un texto dialogado es una conversación entre un hablante y un oyente que van alternando estos papeles.

Es importante mencionar que muchas veces los textos utilizan varios tipos de párrafos, es decir que por ejemplo, un artículo en el periódico puede ser descriptivo, expositivo y narrativo al mismo tiempo.

 Redacción de los párrafos

Se distinguen tres tipos de párrafos:
 Párrafo ordinario, normal o español: es el más frecuente y se caracteriza por contener una sangría en la primera línea.
 Párrafo moderno, en bloque o alemán: no contiene sangrías y se distingue por la mitad de la interlínea para separarlo de los párrafos contiguos.
 Párrafo en forma de sumario o francés: todas sus líneas tienen una sangría salvo la primera. Se utiliza de forma frecuente en textos de diccionarios, bibliografías, índices alfabéticos o texto cuyos componentes tienen algún tipo de numeración.1

viernes, 4 de enero de 2013

La oración compuesta









LA ORACIÓN COMPUESTA

Se denomina oración compuesta o compleja a una oración que tiene más de un sintagma verbal o, dicho de otro modo, a una cualidad sintáctica formada por dos o más oraciones simples que se han combinado entre sí mediante parataxis o hipotaxis (esto puede involucrar diversos nexos o elementos de relación, conjunciones, locuciones conjuntivas, adverbios, pronombres relativos, etc.).

De acuerdo con el análisis de la gramática tradicional, las oraciones compuestas se pueden clasificar en tres tipos:
 Las formadas por coordinación.
 Las formadas por yuxtaposición.
 Las formadas por subordinación.


SUMARIO
 1 Formadas por coordinación
 2 Formadas por yuxtaposición
 3 Formadas por subordinación
 3.1 Oraciones subordinadas sustantivas (OCS)
 3.2 Oraciones subordinadas adjetivas o de relativo (OR)
 3.3 Proposiciones subordinadas adverbiales


 Formadas por coordinación

 Oración coordinada.

La coordinación es la unión en una oración de dos o más oraciones que tienen el mismo valor funcional y son sintácticamente independientes o solas. Por lo tanto, las oraciones coordinadas no dependen una de la otra, sino que se unen entre sí a un mismo nivel sintáctico. Su significado se integra en el sentido global de toda la oración compuesta, aunque podrían funcionar por separado como oraciones autónomas. Ejemplo:
 [Juan y María vinieron] y [luego se fueron]. [Oración coordinada 1] NEXO [Oración coordinada 2]
Las oraciones coordinadas pueden ser copulativas, adversativas, disyuntivas, consecutivas, explicativas o distributivas; esto depende del tipo de nexo.
 Coordinadas copulativas.. Las oraciones coordinadas copulativas son aquellas que expresan adición o gradación. En español se usan los nexos: y, e, ni. Algunos ejemplos de este tipo son: Rocío come y toma la siesta. Andrés estudia literatura e historia. El jurado decidió que el chico no ganó ni dio una buena actuación en el show.
Coordinadas adversativas. Las oraciones coordinadas adversativas expresan oposición o exclusión. En español se usan los nexos: pero, mas, sin embargo, sino, no obstante, cuandoaunque. Algunos ejemplos de este tipo de oraciones son: Me gusta pero necesita algunos cambios. Es un buen compañero mas no amigo. Tu trabajo es muy bueno aunque requiere otra revisión.
Coordinadas disyuntivas.. Las oraciones coordinadas disyuntivas son aquellas que buscan dar opciones a elegir. Estas están conectadas por la conjunción o, u.
 Estas oraciones pueden dar dos significados: 1) Cuando las oraciones disyuntivas se excluyen mutuamente: O estudias o perderás el examen 2) Las oraciones disyuntivas son dos posibilidades alternativas para una misma realidad Siempre Marta o se demora o nunca llega. Coordinadas consecutivas.Dan a entender que entre las dos oraciones relacionadas existe una causa y una consecuencia. Estas utilizan los nexos luego, conque, así [es] que, de modo que, de manera que, de forma que, de suerte que
 Jorge no vino,así que partimos sin él Si se suprime el nexo, las dos oraciones simples que conforman la compuesta siguen teniendo sentido. Ahora formarán un grupo oracional constituido por dos oraciones yuxtapuestas Jorge no vino, partimos sin él
 Formadas por yuxtaposición

 Yuxtaposición

La yuxtaposición es la unión de varias oraciones con el mismo valor sintáctico y sin nexos entre ellas. Así, pues, las oraciones yuxtapuestas tienen una relación de significado que se representa en la escritura mediante signos de puntuación (coma, punto y coma, dos puntos), [Oración 1] SIGNO DE PUNTUACIÓN [Oración 2], como en el siguiente ejemplo:
 El juez hizo una señal; los corredores se colocaron en sus puestos. El niño lloró, la madre lo atendió
En resumen: son las oraciones unidas por signos de puntuación.

 Formadas por subordinación

 Oración subordinada.

La subordinación es la unión en una oración compuesta de dos o más oraciones entre las cuales existe una relación de dependencia. Esto quiere decir que hay una oración que se considera principal y de ella depende otra (u otras) llamada "subordinada".Ejemplo:
 [Tu padre y yo queremos [que vengas de viaje con nosotros.]] [Oración principal [NEXO oración subordinada]]
Es decir, la oración subordinada depende sintácticamente de la oración principal, lo que se refleja en la consecutio temporum y otros hechos.

En español la oración subordinada puede ser introducida por un nexo subordinante o puede carecer de él:
 a. Quiero [que Juan gane] b. Quiero [Ø ganar (yo)] c. Ruego [Ø me comunique lo antes posible su disponibilidad]
En las oraciones subordinadas finitas como (a) la oración subordinada generalmente se introduce por un nexo subordinante que ocupa una posición dentro del sintagma complementante, excepcionalmente algunas oraciones finitas no llevan nexo subordiante como (c). En muchas oraciones no finitas como (b) tampoco suele aparecer nexo subordiante.

 Oraciones subordinadas sustantivas (OCS)

Las oraciones subordinadas sustantivas son oraciones que desempeñan un papel similar al de un sintagma nominal, estructuralmente se analizan usualmente como un sintagma complementante que aparece incrustado en la proposición principal. Este sintagma puede estar encabezado por llevar un nexo subordinante, o puede aparecer sin él (en ese caso se habla ocasionalmente de yuxtaposición, aunque puede argumentarse que estructuralmente ese tipo es como el de las introducidas por nexo).

En español las oraciones subordinadas sustantivas, o unidas a esta por un nexo. Existe yuxtaposición cuando la subordinada está encabezada por algún elemento interrogativo, cuando el verbo de la subordinada es un infinitivo o cuando está construida en estilo directo. En los demás casos, se enlazan a la principal por medio de las siguientes conjunciones subordinantes:
 que: las OCS se unen normalmente a la oración principal (OP) mediante la conjunción completiva que, precedida o no de preposición:
 No me importa que se vaya Dice que te quiere Estoy cansado de que me exploten En estas oraciones es importante no confundir el nexo o conjunción subordinante que (partícula átona) con el pronombre No confundir con el relativo que (palabra tónica). si, que aparece como nexo de las subordinadas sustantivas de CD*. No confundir con la conjunción condicional si.

Cuando la subordinada sustantiva en función de CD aparece en estilo directo (Ella me dijo: No lo hagas) o en forma de interrogativa indirecta parcial (Me preguntó dónde vivía), no se utiliza nexo para enlazar el verbo principal con la proposición, es decir, encontramos yuxtaposición. El elemento interrogativo, pronombre o adverbio, no es propiamente un nexo, sino que funciona como un elemento más de la subordinada:
 1.Proposición subordinada sustantiva de sujeto: Las OSS de sujeto aparecen en construcciones como las siguientes: pronombre personal CI + verbo intransitivo+ sub. Sujeto:
 me gusta..., me encanta..., me divierte..., me molesta..., me sorprende..., me importa..., me preocupa... que nos separemos. estructuras atributivas con verbo copulativo (habitualmente, ser) +S. Adj. Atributo+sujeto:
 es triste..., es fácil..., es difícil..., sería bonito..., es necesario..., es inevitable..., es raro..., es posible que ganen la Liga. construcciones pasivas reflejas:
 se dice..., se comenta..., se cree..., se rumorea..., se supone..., se nota..., se ve que no te lavas mucho. Observa que en los tres casos citados lo más frecuente es que la proposición subordinada de sujeto vaya pospuesta. No la confundas con un complemento directo.
2.Proposición subordinada sustantiva de atributo, se construyen con verbos copulativos y también van introducidas por la conjunción QUE o formadas por un verbo en infinitivo. No debemos confundirlas con las de sujeto, en las que otra palabra desempeña la función de atributo. Ejemplo: Él parece que lo sabe todo = Él parece sabio Eso es hablar demasiado= Eso es excesivo Aunque la subordinación como tal no concuerda con el sujeto, el adjetivo o sintagma nominal correspondientes sí lo harían: La cosa está que arde= interesante Ana está que trina, que echa chispas = enfadada Lo que quiero es que esto acabe pronto = eso, el final de esta historia,...
3.Proposición subordinada sustantiva de complemento o adyacente: Acompaña a un adjetivo o a un sustantivo que no es su antecedente (por tanto el nexo no podrá sustituirse por este). Se une por medio de la preposición DE y la conjunción QUE (DE+QUE). Ejemplos: Parece contento de que vengas Parece contento de ello Adyacente o complemento de un nombre:
 Tengo la ilusión de que nos lleven de viaje a algún sitio. Adyacente o complemento de un adjetivo:
 Estábamos seguros de que lo conseguirías Volvió harto..., cansado..., feliz..., contento de que todo el mundo le preguntara. Está dispuesto a que le examinen ahora mismo Adyacente o complemento de un adverbio:
 Estoy bastante cerca de que me den el ascenso Dámelo antes de que vuelvan También puede construirse con infinitivo: Parece contento de haber venido por aquí Parece contento de ello Explicó el motivo de suspender la excursión Explicó el motivo de ello
4.Proposición subordinada sustantiva de complemento directo: Por lo general van introducidas por QUE o se construyen en infinitivo. Podremos sustituir la oración subordinada sustantiva completa por el pronombre de complemento directo LO. Ejemplo:
 Él piensa que el problema se solucionó Él piensa solucionar el problema Él lo piensa
Hay un tipo especial de subordinadas sustantivas, a las que nos hemos referido más arriba, que son las interrogativas indirectas. Siempre realizan la función de CD. Pueden introducirse con el nexo SI, que no realizará una función dentro de la oración subordinada. Si fuera una interrogativa directa se respondería con un sí o con un no. Ejemplo:
 Él preguntó si vendrían Él lo preguntó
Las interrogativas indirectas también pueden ir introducidas por un nexo que es un pronombre interrogativo y por tanto hará una función dentro de la oración subordinada. Estos nexos llevan tilde (quién, qué, cómo, cuándo, dónde, por qué, cuál). Ejemplos:
 Él preguntó quién vendría Él preguntó a quién esconderían En esta oración quién no puede ser sujeto porque está encabezado por una preposición y está en singular. Él preguntó cómo lo haría Él preguntó cuándo lo haría Él preguntó a dónde irían Él preguntó por qué irían
Todas las proposiciones interrogativas indirectas anteriores se pueden sustituir por el pronombre LO de complemento directo. Ejemplo:
 Él lo preguntó. 1.Proposición subordinada sustantiva de complemento indirecto:

Van introducidas por las preposiciones propias del complemento indirecto, A o PARA, y el nexo QUE o QUIEN. En realidad, son proposiciones subordinadas de relativo sustantivadas, en las que se ha suprimido el antecedente. Podemos sustituir la oración subordinada por el pronombre ÉL. Ejemplos:
 Eligieron ese regalo para (el chico) quien te dije Eligieron ese regalo para quien te dije Eligieron ese regalo para él Compraron un cuadro al (chico) que te dije Compraron un cuadro al que te dije Compraron un cuadro a él También puede construirse con un infinitivo (aunque son poco frecuentes): No pone límites a su batallar por la libertad No le pone límites 1.Proposición subordinada sustantiva de suplemento (complemento de régimen): Van introducidas por la preposición que rige el verbo (hablar DE, acordarse DE, pensar EN) y la conjunción QUE (DE+QUE). También pueden construirse con la preposición que rige el verbo más un infinitivo, sin que aparezca el nexo QUE. Dependen de un verbo, no de un sustantivo, por tanto no puede confundirse con las subordinadas sustantivas de adyacente. Ejemplos:
 Pensó en que fueran de excursión. Pensó en ir de excursión.
 Oraciones subordinadas adjetivas o de relativo (OR)

Las oraciones de relativo califican o complementan a un sintagma nominal o antecedente (en español este sintagma va delante de ellas en la oración principal). Su función es siempre la de adyacente o complemento del nombre adjetivo de su antecedente.

En español este tipo de oraciones se introducen mediante pronombres relativos que son nexos subordinantes que tienen una función anafórica, es decir, reproducen su antecedente dentro de la subordinada. Desempeñan una doble función sintáctica: unen la PS con la principal, por lo que funcionan como enlaces o nexos; sustituyen al sustantivo antecedente en la proposición subordinada, en la que realizan, por tanto, la función correspondiente a un sintagma nominal: sujeto, CD, CI, etc. Ejemplos:
 a. Maríai, quei es muy guapa, es una chica estupenda. b. Juani, al quei vi ayer, es mi compañero de clase. c. Juani, de quieni te hablé ayer, es mi compañero de clase.
Debe tenerse presente que el nexo en la proposición de relativo no tiene que realizar la misma función que su antecedente en la oración principal, como en el siguiente ejemplo:
 Se compró unos zapatos que tenían hebillas
El sustantivo zapatos, que es el antecedente del pronombre relativo, hace la función de núcleo del CD; el pronombre relativo que hace la función de sujeto en la oración de relativo. El pronombre relativo no lleva nunca tilde, lo que nos permite distinguirlo del pronombre-nexo que introduce las proposiciones interrogativas indirectas, que también realiza una función en la oración. Otros nexos, junto a que, cual y quien, que introducen subordinadas adjetivas o de relativo son:
 Cuyo: realiza la función de determinante de la palabra a la que acompaña. Actúa como un determinante posesivo. Tiene función anafórica. Su uso es escaso y progresivamente menor. El chico cuyos libros tengo es un compañero de clase
Donde: Su antecedente es un sustantivo que indica lugar: Vino por el camino donde tú te perdiste
Cuando: su antecedente es un sustantivo que indica tiempo: Aquel verano, cuando fuimos a Málaga, lo pasamos bien
Como: su antecedente será una palabra que indique modo: Rellenó el impreso como le dijeron (De la manera que le dijeron)
Siempre que tengan antecedente son relativos, si no, son adverbios.
Las oraciones de relativo pueden ser, desde el punto de vista semántico: especificativas o explicativas. La diferencia es la misma que en el caso del adjetivo: las subordinadas especificativas seleccionan el antecedente dentro de un conjunto, restringen su extensión: son necesarias para la comprensión del contenido de la oración en la que se encuentran; las explicativas aportan una información que afecta a todo el antecedente, sin seleccionarlo; podrían suprimirse sin alterar el significado de la oración principal. Ejemplos:
 Los alumnos que estaban nerviosos no hicieron un buen examen = especificativa (solo los nerviosos) Los alumnos, que estaban nerviosos, no hicieron un buen examen = explicativa (todos los alumnos estaban nerviosos)
Las proposiciones subordinadas adjetivas de relativo pueden aparecer sustantivadas si suprimimos su antecedente. Ejemplo:
 Compraron un regalo al (chico) que te dije Compraron un regalo al que te dije
Pero, aunque realicen funciones sustantivas estas oraciones siguen teniendo carácter adjetivo, porque:
 El pronombre que las introduce es un relativo (actúa como nexo y desempeña una función dentro de la subordinada).
 Existe antecedente, aunque no aparece explícitamente por ser conocido por el receptor.

Presentan los siguientes nexos:
 Que, precedido por el artículo (el que, la que, los que, las que, lo que).
 Quien, quienes (siempre son antecedente implícito “persona”).

Pueden desempeñar las funciones características de los sintagmas nominales, incluso aquellas que no realizan las proposiciones subordinadas sustantivas (complemento indirecto, complemento agente). Son las siguientes:
 1.Oración subordinada adjetiva de sujeto: Los que han pagado ya tienen preferencia;
 2.Oración subordinada adjetiva Adyacente al núcleo de un sintagma nominal (aposición): Mi primo, el que vive en Málaga, ha vendido su casa;
 3.Oración subordinada adjetiva Adyacente preposicional a un sustantivo: Las notas de quienes han llegado tarde se recogen en Secretaría; a un adjetivo: Estoy harto de los que no hacen nada; o a un adverbio: Ponte detrás de las que están al fondo;
 4.Oración subordinada adjetiva de Atributo: Este chico no es lo que parece;
 5.Oración subordinada adjetiva de Predicativo: Llamaron al árbitro todo lo que se les ocurrió;
 6.Oración subordinada adjetiva de CD: Coge las que quieras;
 7.Oración subordinada adjetiva de CI: A todos los que vengan les regalaremos algo;
 8.Oración subordinada adjetiva de CC: Debería estar en el que nos hemos traído;
 9.Oración subordinada adjetiva de Suplemento(complemento de régimen) No confíes en quien no lo merece;
 10.Oración subordinada adjetiva de Complemento agente: Ha sido reconocido por todos los que presenciaron los hechos.

El participio, con sus propios complementos verbales o sin ellos, puede desempeñar las mismas funciones que el adjetivo, es decir, adyacente (Carolina, cansada de esperar, se marchó), atributo (Estamos hartos de ti) y complemento predicativo (Ha venido agotado por el trabajo);(La encontré acostada en la cama).

El participio puede aparecer referido a un elemento de la oración principal (concertado), como en los ejemplos anteriores, o con su propio sujeto y separado por pausas; se trata, en estos casos, de un participio absoluto o en construcción absoluta: Explicadas las subordinadas, se fueron de vacaciones, Dadas las circunstancias, has hecho lo más sensato. Las proposiciones subordinadas de participio en construcción absoluta tienen carácter adverbial, generalmente temporal (Acabadas las clases nos marchamos a casa), por lo que su función sintáctica es de complemento circunstancial.

 Proposiciones subordinadas adverbiales

Las oraciones subordinadas adverbiales desempeñan la función de complementos circunstanciales del verbo de la oración principal, sintácticamente son adjuntos no requeridos por el verbo de la oración principal. Ejemplo:
 Voy [donde me mandan] = 'Voy allí'
Nótese que esta oración es una oración de relativo introducida por el pronombre relativo donde. Semánticamente existen una equivalencia clara existe con un adverbio de tiempo, lugar o modo. En general, se suelen considerar también como adverbiales toda una serie de subordinadas que indican relaciones lógicas entre proposiciones (causa, consecuencia, finalidad, etc.), y que poseen cierta independencia con respecto a la proposición principal, aunque no tanta como para considerarlas proposiciones coordinadas.

Se clasifican tradicionalmente, atendiendo a criterios lógico-semánticos, en los siguientes tipos:
 Adverbiales propias o de carácter circunstancial: las que expresan las tres relaciones fundamentales de tiempo, lugar y modo, correspondientes a los adverbios de estas clases. Su función de complemento circunstancial es evidente;
 Adverbiales cuantitativas o correlativas: expresan relaciones de cantidad, grado, intensidad,... Se caracterizan por presentar correlación entre dos elementos subordinantes: uno que introduce propiamente la subordinada y otro que queda en la oración principal desempeñando alguna función (...más ... que; tan ... que). Se trata de las comparativas y consecutivas.
 Adverbiales impropias o de implicación lógica: indican relaciones lógicas entre dos hechos; uno de ellos se expresa formalmente como proposición subordinada. Se dividen en causales, consecutivas, condicionales, concesivas y finales.
 Adverbiales de tiempo. Expresan circunstancias de tiempo (anterioridad, simultaneidad o posterioridad). El nexo más frecuente es Cuando. Otra forma de construir adverbiales de tiempo es mediante las formas no personales del verbo (Ten cuidado al cerrar la puerta; Muerto el perro, se acabó la rabia; Estando dentro, atrancamos la puerta). Otros nexos son: apenas, tan pronto como, en cuanto, mientras tanto, siempre que, a medida que, conforme (o según) , etc. [Tan pronto como te decidas] podremos marcharnos
Adverbiales de lugar. Expresan un lugar relacionado con la acción principal. Se unen mediante el nexo DONDE, con preposición o sin ella, en función de si hay o no que expresar el movimiento: adonde, por donde, de donde, hacia donde, hasta donde. Ejemplo: Hemos quedado donde te dijimos.
 Adverbiales de modo. Indican cómo se realiza la acción principal. Son sustituibles por adverbios de modo, como Así. Ejemplo: Lo ha hecho como ha podido= Lo ha hecho así

Generalmente se expresan por medio de una construcción de gerundio:
 Esto se ablanda dejándolo unas horas en remojo.
El nexo más habitual es COMO. Otros enlaces oracionales son: así como, tal como, tal cual, según y sin (cuando tienen valor adverbial, no preposicional: Según lo colocas, no puede aguantar; Entra sin que te vean).
Un tipo especial de subordinadas de modo son las llamadas modales condicionales, introducidas por la locución conjuntiva como si:
 Juega como si le fuera la vida en ello.
Las formas no personales del verbo también pueden constituir proposiciones modales (ver más arriba):
 Entra sin hacer ruido. Yo pronuncié un discurso sin que me lo impidieran.
Es importante no confundir las adverbiales de tiempo, lugar y modo con las subordinadas adjetivas introducidas por adverbios relativos. Si hay un antecedente expreso, la subordinada funciona como adyacente. Si no lo hay, tiene carácter adverbial: No recuerdo el lugar donde lo conocí. Aquí la subordinada funciona como adyacente a lugar dentro del SN complemento directo; es, por tanto, subordinada adjetiva. Donde es un adverbio relativo, funciona como un nexo y como complemento circunstancial de la subordinada.
 Vivo donde puedo
La subordinada funciona como complemento circunstancial de la oración principal; es, por tanto, subordinada adverbial. Donde es un adverbio conjuntivo que funciona como nexo de la subordinada.
 Adverbiales comparativas. Son aquellas en que se mide algo de la principal por comparación con la subordinada comparativa. Se relacionan con el morfema de grado en adjetivos y adverbios. Su nexo comparativo (que, como, etc.) aparece en correlación con otro elemento de la proposición principal (más, menos, tan, etc): No está tan contento como parece. Cuando el verbo de la proposición subordinada es el mismo que el d ela principal, lo más habitual es su omisión, aunque seguimos considerando que la oración es compuesta con el verbo de la subordinada implícito: No es tan alto como tú (eres) Las comparativas pueden ser: de igualdad, con correlación entre tan, tanto ( y sus variantes morfológicas) y las conjunciones como o cuanto en la subordinada: Habla tanto como tú; Es tan fuerte como lo era su padre.
 de superioridad, con correlación entre el comparativo más y la conjunción que (a veces, la preposición de) de la subordinada: Tiene más cara que espalda; Es más inteligente de lo que se cree. Ciertos adjetivos conservan el comparativo de superioridad etimológico o léxico (mejor, peor, mayor, menor), por lo que no se construyen con adverbio (Soy mejor que ellos, * más mejor?)
 de inferioridad, se forman con el comparativo menos en la principal y la conjunción que (o la preposición de) en la subordinada: Ha pagado menos de lo que vale; Es menos sólido que el mío.

No se deben confundir las oraciones comparativas con las modales. En las oraciones modales no hay intención de comparar: Lo hago como me mandan. Pero existe un tipo de modal (ponderativa) en la que se usa una comparación para realzar la intensidad de una acción o de una cualidad: Corre más que un gamo. En las comparativas se comparan dos términos: Juan es tan alto como Pedro.1 Las adverbiales consecutivas, expresan la consecuencia que se deriva de la acción principal. Presentan la misma relación que las causales desde la perspectiva inversa: una causal sería: Hemos aprobado porque habíamos estudiado. Una consecutiva sería: Habíamos estudiado bastante, así que hemos aprobado. Existen dos tipos de subordinadas consecutivas: Consecutivas de intensidad o cuantificación: la consecuencia deriva de la intensidad o grado con que se presenta la acción principal. Existe un elemento cuantitativo intensivo en la oración principal (pronombre, adverbio o determinante: tan, tanto, tal), correlativo con la conjunción que enlace de la subordinada (Come tanto que va a reventar). El elemento intensivo desempeña su propia función en la oración principal (en el ejemplo anterior, tanto: CD). La estructura de las consecutivas correlativas es parecida a la de las comparativas de igualdad, con las que no deben confundirse: Estoy tan triste como estabas tú ayer (comparativa) Estoy tan triste que no puedo hablar (consecutiva) En ocasiones estas subordinadas se construyen con el elemento intensivo omitido, sobreentendido: Toca la guitarra (tan bien) que da gusto oírle; Llegué que no podía más.
Consecutivas lógicas: la consecuencia no depende de la intensidad de la principal. Los nexos más frecuentes son así que, por (lo) tanto, luego, por consiguiente, conque, etc. (Pienso, luego existo; Han ganado, por lo tanto se clasifican).

Adverbiales causales, expresan la causa por la que se produce la acción principal. El nexo más habitual es la conjunción porque (Lo hago porque quiero). Otros enlaces causales (equivalentes a porque) son: pues, a causa de que, puesto que, ya que, etc. La conjunción como también presenta en ocasiones valor causal (Como no me habla, no sé qué quiere). La subordinada va siempre antepuesta en este caso. No se debe confundir con el valor condicional que como tiene en otras oraciones (Como no venga, se entera) , ni con el como comparativo Es tan feo como yo) o modal (Hazlo como quieras). Cuando la principal es imperativa, el nexo de la subordinada causal puede ser que: No tires tú que lo fallas. Si la causa de la acción principal es la gran intensidad de una cualidad o de un hecho que se presenta en la subordinada, la fórmula de esta puede ser: Casi no duerme, de lo nervioso que está; Me duele la cabeza, de tanto estudiar. Es la misma relación lógica de las consecutivas de intensidad, pero construyendo la causa como subordinada, en vez de la consecuencia: Está tan contento que da saltos de alegría (consecutiva) Da saltos de alegría de lo contento que está (causal) Las formas no personales del verbo también constituyen el núcleo del predicado de las proposiciones subordinadas causales: La despidieron por quedarse con el dinero; Sabiendo que él la miraba, se hizo la interesante.
Adverbiales condicionales, formulan una condición necesaria para que se cumpla lo expresado en la principal. El nexo más frecuente es la conjunción SI (Si quieres, vente). Otros nexos: a condición de que, a menos que, siempre que, con (tal) (de) que, en el caso de que, etc. Se da el nombre de prótasis a la proposición subordinada condicional, y el de apódosis a la proposición principal. Aunque la subordinada suele anteponerse, de ahí el nombre de Aprótasis, también puede ir detrás de la principal (Te invito si vienes). Como y cuando también son nexos condicionales: Como vaya, me van a oír; Cuando no protesta, por algo será. Asimismo, las construcciones con infinitivo, gerundio o participio pueden adquirir valor condicional: De seguir así, no acabaremos nunca; Empujando todos, lo moveremos; Tratado con cariño, parece otra persona (todas se pueden sustituir por subordinadas con SI).
Las subordinadas condicionales se suelen clasificar según la posibilidad de cumplimiento de la condición que formulan, que afecta al tiempo y al modo verbal de la principal y de la subordinada. Así, tenemos:
 Condicionales reales: si se da la condición, se da necesariamente la principal (Si el agua hierve, se evapora). La subordinada aparece siempre en indicativo, frecuentemente en presente con valor atemporal. Este tipo de condicionales es característico del lenguaje científico.
 Condicionales potenciales: la condición de cumplimiento es posible. Si el hablante la siente como probable, utilizará el modo indicativo (Si juegas, vamos a ganar); si la considera improbable, empleará el subjuntivo en la subordinada y el condicional en la principal (Si jugaras, ganaríamos).
 Condicionales irreales: el cumplimiento de la condición es imposible. Referidas al presente o al futuro, se construyen igual que las del tipo anterior, y se diferencian solo por el significado (Si viviera mi abuelo, estaría indignado); referidas al pasado, expresan que la condición no se ha cumplido, y en la subordinada se utiliza el pluscuamperfecto de subjuntivo (Si hubierais venido antes, la habríais visto).

Adverbiales concesivas, la subordinada opone una dificultad al cumplimiento de la acción principal, pero no la impide. El nexo es aunque (Aunque me lo jures, no lo creo). Otros nexos son: a pesar de que, aun cuando, por mucho/más que, pese a que, si bien, así, etc. Las subordinadas concesivas tienen relación con las adversativas. El nexo aunque lo consideraremos concesivo cuando no sea conmutable por pero. Si lo es (Jugamos bien aunque perdimos), se considerarán las dos proposiciones como coordinadas adversativas. Son frecuentes las subordinadas concesivas de gerundio: Aun llegando pronto, no encontramos entrada, y también con las expresiones pase lo que pase, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, etc. Al igual que las condicionales, las concesivas pueden presentar el hecho al que se refieren como sucedido, como posible o imposible: Si el hecho se presenta como real, el modo que se utiliza es el indicativo (Aunque va Ana, yo no voy).
 Si el hecho es hipotético, el modo que emplea es el subjuntivo, en presente si el hablante considera que la probabilidad es alta (Aunque vaya Ana, yo no voy), y en pretérito imperfecto si la considera escasa o remota (Aunque fuera Ana, yo no iría).
 Si el cumplimiento de la acción que expresa la subordinada es ya imposible o irreal por pertenecer al pasado, la proposición concesiva se construye en pluscuamperfecto de subjuntivo (Aunque hubiera ido Ana, yo no habría ido).

Adverbiales finales explican el propósito o la intención de la acción principal. Sus nexos más habituales son las locuciones conjuntivas para que y a que. Generalmente, el verbo de la subordinada aparece en subjuntivo (Te lo hemos regalado para que te sea útil); He venido a que me examines). También actúan como nexos de finalidad a fin de que, con el fin de que, con la intención/el propósito de que, etc. La conjunción que adopta valor final en oraciones de carácter coloquial como : Ven que te peine; Dáselo, que se vaya. Si el sujeto de la principal y el de la subordinada coinciden, la proposición final se construye en infinitivo (Ha venido a buscarte; Quiero verla para decírselo personalmente). Las finales de infinitivo son muy numerosas en español. No deben confundirse en el análisis con suplementos, complementos indirectos o perífrasis verbales: Tiende a ser cada vez peor: subordinada sustantiva, suplemento Se lo he traído a los que lo pidieron (subordinada adjetiva sustantivada, complemento indirecto) Va a empezar ahora (perífrasis aspectual, núcleo del predicado) Ven a vernos pronto (subordinada adverbial final, complemento circunstancial).
Construcciones de gerundio, por su naturaleza adverbial, el gerundio constituye con frecuencia proposiciones subordinadas en función de complemento circunstancial, como se ha visto al desarrollar los diferentes tipos de adverbiales. Puede tener el mismo sujeto de la proposición principal (Se marchó dando un portazo) o sujeto semántico propio (construcción absoluta: Jugando bien, no nos ganarán; Estando todos dentro, cerró la puerta el conserje). Los valores semánticos que se pueden expresar con estas construcciones de gerundio son muy variados: en los ejemplos anteriores, modal, condicional y temporal, respectivamente.
 En ocasiones, la subordinada de gerundio aparece complementando a un elemento nominal de la oración principal, y funciona como adyacente al sujeto (Raúl, engañando completamente al portero, marcó el empate) o como predicativo del complemento directo (La vi interpretando Yerma). Su análisis depende de la función que desempeñe el sustantivo o pronombre al que se refiere. Recordemos que son incorrectas las oraciones en las que la subordinada de gerundio indica una acción posterior a la del verbo principal: Remató a puerta, consiguiendo gol tras un rebote (en vez de... y consiguió gol tras un rebote).
FIN

La oración simple


LA ORACIÓN SIMPLE
La clasificación de las oraciones simples depende del tipo de enfoque teórico o sintáctico usado. Una oración simple es la que tiene un sólo núcleo verbal de inflexión o de tiempo. Las oraciones simples se clasifican ateniendo a tres criterios: la estructura, la modalidad y la naturaleza del predicado.


SUMARIO
 1 Oraciones personales e impersonales
 1.1 Según la modalidad
 1.2 Según la naturaleza del predicado


 Oraciones personales e impersonales

Según la estructura que presentan, las oraciones se clasifican en personales e impersonales. En el análisis tradicional, las oraciones personales constan de SN sujeto y un SV predicado:
 Los nuevos programas ya están disponibles.
Sin embargo, ese análisis tradiciona bipartito resulta insatisfactorio en muchos aspectos y sólo se aplica bien a lenguas de orden sintáctico SVO o SOV en oraciones enunciativas (las oraciones interrogativas e imperativas o con foco, presentan elementos dislocados por lo que su análisis es más complejo). Más formalmente una oración personal es aquella que tiene estructura de sintagma de inflexión o sintagma de tiempo.

De acuerdo con el análisis generativista el llamado sujeto o "participante interno", cuando aparece explícitamente, suele ocupar la posición de especificador del sintagma oracional (sintagma de tiempo). En algunas lenguas no se requiere la aparición explícita de un sujeto, ya que a menudo se encuentra sobreentendido o elíptico. En algunas lenguas flexivas como el español o las lenguas románicas el sujeto no explícito puede deducirse de los morfemas verbales de persona y número
 Llegaré a las ocho (sujeto elíptico: yo, 1ª persona singular).
Aunque también de relaciones estructurales:
 Quiero [ir al colegio] (el sujeto lógico de la oración entre corchetes también es "yo").
En lenguas sin flexión de persona gramatical, como el japonés, también existen sujetos no explícitos y en esas lenguas el sujeto lógico se identifica pragmáticamente.

En las oraciones impersonales son las que no tienen sujeto ya que el verbo no lo admite. Éstas a su vez se clasifican en tres grupos:
 Unipersonales: cuyo verbo se refiere a fenómenos atmosféricos (llover, nevar, etc.). Ejemplo: Ayer por la tarde llovió. Se produce una excepción cuando estos verbos se utilizan en oraciones con sentido figurado, en tal caso, pueden llevar sujeto y, en consecuencia, formar oraciones personales. Así, en la oración Llovieron cartas de protesta, el SN cartas de protesta concuerda en número y persona con el verbo llovieron, es , pues, el sujeto de esta oración personal.
 Gramaticalizadas: en las gramaticalizadas los verbos ser, hacer y haber se utilizan de forma impersonal. Ejemplo: Hay comida para ti en la mesa.
 Impersonales reflejas:son aquellas, en las cuales, la presencia del pronombre se impide la aparición del sujeto, y el verbo está necesariamente en tercera persona del singular. Ejemplo: En esta ciudad se vive muy bien.

Se observa que en la oración anterior no podemos añadir un pronombre (él o ella) que concuerde con el verbo, en cambio, si suprimiéramos el pronombre se, resultaría una oración con sujeto elíptico(en esta ciudad él/ella vive muy bien). Podemos decir, por tanto, que se es marca de impersonalidad.
 Impersonales ocasionales: cuyo verbo está en 3ª persona del plural, pero se desconoce o se oculta el sujeto semántico, es decir, la persona que realiza la acción: Llaman a la puerta; hoy me han dado una buena noticia.

 Según la modalidad
 La modalidad es la forma en que se manifiesta en los enunciados (sean o no oracionales) la actitud del hablante. Se distinguen seis clases de oraciones: Enunciativas. El hablante informa de manera objetiva sobre un hecho o un acontecimiento. Predomina la función representativa o referencial. Afirmativas. Enuncian un hecho afirmándolo.

Esta clase está recién pintada. Negativas. Continene un sintagma de negación que domina al sintagma verbal.

Nunca [SV han pintado esta clase]. Exhortativas / imperativas. Expresan un ruego, mandato o prohibición. La función predominante es la conativa o apelativa. Llevan los verbos en imperativo (cuando la oración es afirmativa) o en presente de subjuntivo (Cuando la oración es negativa).

Ejemplo: Cierra la puerta, por favor. No des problemas. Desiderativas. Expresan un deseo. Suelen introducirse por medio de palabras como ojalá, que, así, etc. Predomina la función expresiva o emotiva.

Ejemplo: Así te parta un rayo. Ojalá llueva mañana. Dubitativas. Expresan duda por medio de adverbios o locuciones adverbiales como quizás, acaso, tal vez, seguramente, etc. Predomina la función expresiva o emotiva.

Ejemplo: Quizás no te guste el libro. Seguramente aprobaré. Tal vez hayan pintado las paredes. Exclamativas. Expresan en forma exclamativa emociones o sentimientos del emisor (alegría, sorpresa, etc.) predomina la función expresiva o emotiva. Con frecuencia van introducidas por pronombres, adjetivos y adverbios exclamativos.

Ejemplo: ¡Qué contento estoy! ¡Son espantosas esas paredes! Interrogativas. Formulan una pregunta. Predomina la función conativa o apelativa. Parciales. El emisor pregunta por una parte del contenido de la oración. Se construyen con pronombres, adjetivos y adverbios interrogativos (quién, qué, dónde, cuándo, etc.).

Ejemplo: ¿Cuándo vendrás a casa? Totales. El emisor pregunta por la totalidad del contenido de la oración. la respuesta es Sí o No.

Ejemplo: ¿Estás preparado? Directas. Se formulan en forma interrogativa.

Ejemplo: ¿Vendrás a casa? Indirectas. Se formulan en forma enunciativa. Van introducidas por la conjunción si o por un interrogativo.

Ejemplo: Dime si vas a venir. No sé dónde está tu moto. Realizativas. Son aquellas oraciones que no describen un estado de cosas sino que crean un nuevo estado de cosas,realizan una acción;por ejemplo: Te juro que no he sido yo, no describe la realidad, por lo que no puede juzgarse que sea verdadero o falso. Lo que hace es realizar un acto de jurar, y crear un nuevo estado de cosas,un juramento.

 Según la naturaleza del predicado
 Oración copulativa (o atributiva), si el predicado es nominal. Éstos constan de un verbo que hace de cópula entre el sujeto y el atributo. Ejemplo: La chica es inteligente.
 Oración predicativa, con predicado verbal, es decir, con un verbo que no es copulativo. Los predicados verbales pueden, a su vez, dividirse en: Transitivas o intransitivas, dependiendo de si llevan complemento directo o no, respectivamente.
 Reflexivas, si es el sujeto quien realiza y recibe la acción del verbo.
 Recíprocas, en las que los sujetos se intercambian la acción.
 Personales o impersonales: las personales poseen sujeto. Las impersonales, no. El verbo en las impersonales se encuentra en tercera persona del singular. Hay tres grupos de oraciones impersonales: Con verbos meteorológicos ("llover", "granizar").
 Con verbos como "haber", "hacer", "ser", "sobrar con", "bastar con"...
 Con "se", que es una marca de impersonalidad. No confundir con el pronombre personal de tercera persona.


¡Atención! No confundir las oraciones impersonales con las formas no personales de un verbo (infinitivo, gerundio y participio) Activas o pasivas. Hay dos tipos de pasivas: Pasivas: Cuentan con un sujeto paciente.
 El verbo (el núcleo del predicado) está en voz pasiva.
 Poseen un complemento agente, aunque este puede no aparecer.
 Ejemplo de oración pasiva: "Los alumnos fueron recibidos amablemente por sus profesores". Aquí se aprecia un sujeto paciente (los alumnos) que recibe la acción indicada por el verbo (recibir) y un complemento circunstancial agente (por sus profesores)que corresponde a quien o quienes realizan la acción del verbo en pasiva.

Pasivas reflejas o pasivas con morfema de pasividad SE: Sujeto inanimado paciente.
 Carece de complemento agente.
 El verbo (el núcleo del predicado) está en voz activa.
 Usa el morfema "se" como marca de pasiva refleja.
 El verbo está en tercera persona.
 Ejemplo: "Se entregaron los resultados oportunamente". En esta oración, apreciamos por el método de la concordancia que el sujeto oracional corresponde al sintagma "los resultados". Éste es de carácter paciente, ya que recibe la acción indicada por el verbo en voz activa(entregar) y observamos la presencia del morfema "SE". No hay C. C. Agente.pero si tiene mujeres.


FIN

La ultracorrección


LA ULTRACORRECCIÓN

La ultracorrección o sobrecorrección es el fenómeno lingüístico que ocurre cuando, por deseo de adoptar un estilo culto o prestigioso, se deforma una palabra o construcción correcta por creer equivocadamente que es incorrecta.

Paradójicamente, tales ultracorrecciones son, desde el punto de vista normativo, incorrecciones. Dichas ultracorrecciones pueden ser tanto de pronunciación u ortográficas como gramaticales o semánticas.


sumario
 1 Ultracorrecciones gramaticales
 2 Ultracorrecciones morfológicas
 3 Ultracorrecciones ortográficas
 4 Ultracorrecciones semánticas
 5 Ultracorrecciones fonéticas

 Ultracorrecciones gramaticales

Un cambio en la estructura gramatical de una frase por influencia de otra estructura percibida como "más culta". Es por ejemplo el caso del dequeísmo[1], consistente en añadir la preposición "de" en expresiones donde es absolutamente innecesaria "creo de que vino" por "creo que vino" (se cree "algo", no "de algo") o "me dijo de que viniera" por "me dijo que viniera". Es una ultracorrección porque no corresponde con ninguna variante espontánea de la lengua.

Es asimismo incorrecta la ultracorrección conocida como queísmo[2], que se produce al intentar evitar el dequeísmo. Consiste en eliminar la preposición "de" en expresiones donde la mayoría de los hablantes la considera obligatoria: *"estoy seguro que vino" en vez de "estoy seguro DE que vino", donde se omite la preposición necesaria en la expresión estar seguro de.

Otra ultracorrección morfológica sería la eliminación de los artículos contractos al y del y sustituirlos por *a el o *de el, así como la expresión *a la alza (copiada de "a la baja", sin tener en cuenta que, aunque femenina, la palabra 'alza' comienza con a tónica, como 'agua' o 'arma').

 Ultracorrecciones morfológicas

Consisten en un cambio en la forma de las palabras por una creencia errónea sobre su origen o funcionamiento:
 la palabra 'analfabeto' es un adjetivo/sustantivo normal, proveniente del griego, y se declina como cualquier otro adjetivo o sustantivo: un analfabeto, una mujer analfabeta. Mantenerla en la forma terminada en -a/-as (por analogía con otras palabras de origen griego como 'astronauta' o 'jerarca') es una incorrección.
 la mayoría de las palabras de origen extranjero tienen un plural español regular: seguir las formas extranjeras de plural es a menudo incorrecto: yogur>*yogurs (con un plural inglés) en vez del correcto yogures (como albur>albures; la palabra es de origen turco, con plural yogurtlar).

 Ultracorrecciones ortográficas

Consisten en el uso de grafías supuestamente legítimas pero alejadas del uso correcto: *thé en vez de té o *bisteck en vez de bistec por influencia de las grafías extranjeras 'th' y '-ck' (en francés es thé y en inglés beefsteak).

Entre estas destacan las sustituciones de c por cc o sc, como por ejemplo, *edicción, *inflacción, *deflacción o *descidir en lugar de las correctas edición, inflación, deflación y decidir.

 Ultracorrecciones semánticas

Se producen al utilizar una palabra supuestamente más culta (pero incorrecta) en lugar de la más común y correcta, por ejemplo, *no te escucho nada en vez de no te oigo, utilizando el verbo escuchar sin respetar su significado de 'oír voluntariamente'. Otro ejemplo muy difundido en español de España es el uso de género por sexo, como en la expresión "literatura de género" o "violencia de género", originalmente en español el género se refiere a un concepto gramatical o una clase abstracta de elementos no a las diferencias de sexo en los seres humanos.

Un fenómeno similar es el uso de ultracorreciones léxicas consistentes en el uso de una palabra de significado similar pero forma diferente. En esto es común usar palabras más largas: influenciar por influir (presumiblemente 'influenciar' tiene el matiz de 'influir deliberadamente'), ejercitar por ejercer (e.g. *ejercitar el derecho al voto en lugar de ejercer el derecho al voto).

Las ultracorreciones semánticas son de hecho una forma importante de cambio lingüístico en el nivel semántico.

 Ultracorrecciones fonéticas

Son aquellas pronunciaciones supuestamente más sofisticadas o correctas que son en verdad falsas. Por ejemplo, comida, soldado, cansado conviven con vulgarismos en los que se pierde la -d-: comía, soldao, cansao. Esto influye para que se diga *Bilbado, *Silado y *bacalado en lugar de las correctas Bilbao, Silao o bacalao. De esta última ultracorrección proviene el femenino bacalada, y de una ultracorrección semejante proviene el nombre actual Mallorca (confusión y corrección de -ll- por -y-) en vez del ant. Mayorca < Majorica. Otras ultracorrecciones provienen de supuestas pronunciaciones extranjeras (CD-ROM pronunciado 'sidirrum', Reebok pronunciado como 'ribuc', Nike pronunciado como 'naic', etc.).

La ultracorrección fonética más común del español actual es quizás la pronunciación afectada de la letra 'v' como el fonema labiodental sonoro [v], que no existe naturalmente en ningún dialecto del español (como no existía en latín, donde la letra 'v' se pronunciaba [w]).



El dequeísmo





EL DEQUEÍSMO

El dequeísmo es, en idioma español, la utilización no normativa de la preposición "de" junto a la conjunción "que" en oraciones completivas u oraciones sustantivas de objeto directo:

Ejemplos de esta variante gramatical son:
 Me ha dicho de que vendrá mañana por la tarde (no normativo) — Me ha dicho que vendrá mañana por la tarde (estándar). Pensó de que la tierra era redonda (no normativo) — Pensó que la tierra era redonda (estándar). Opinaban de que las elecciones estaban amañadas (no normativo) — Opinaban que las elecciones estaban amañadas (estándar) Creo de que no es justo lo que dice (no normativo) - Creo que no es justo lo que dice (estándar)


sumario
 1 Análisis
 2 Uso normativo

 Análisis

El dequeísmo ha sido analizado, en Gramática tradicional, como un anacoluto que deriva del cruce de dos estructuras sintácticas, la de complemento directo y la de complemento de régimen o, en la terminología de Emilio Alarcos Llorach, suplemento:
 Pensó ("de eso") que no era lo correcto = *Pensó de que no era lo correcto.
El queísmo, o antidequeísmo, como también se le denomina, es el fenómeno contrario: la supresión de un de en la construcción de un complemento de régimen o suplemento. Por otra parte, algunos verbos vacilan en su construcción con que o con de que, en ocasiones con sutiles diferencias de significado:
 Le advierto que ... / le advierto de que ....
 Uso normativo

Algunos sistemas para saber si es normativo utilizar la preposición de o no son los siguientes:
 Sustituyendo la oración subordinada (desde el que en adelante) por un pronombre como algo o un sustantivo este suceso. Ejemplos: Le informo de que el plazo finalizará en 3 días -> Le informo de este suceso, le informo de algo -> Es normativo utilizar de que.
 Le comunico que el plazo finalizará en 3 días -> Le comunico este suceso, le comunico algo -> No es normativo utilizar de, sólo el que.

Otro procedimiento que puede servir en muchos de estos casos para determinar si debe emplearse la secuencia de «preposición + que», o simplemente que, es el de transformar el enunciado dudoso en interrogativo. Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición, esta ha de mantenerse en la modalidad enunciativa. Si la pregunta no lleva preposición, tampoco ha de usarse esta en la modalidad enunciativa: ¿De qué se preocupa? (Se preocupa de que...);
 ¿Qué le preocupa? (Le preocupa que...);
 ¿De qué está seguro? (Está seguro de que...);
 ¿Qué opina? (Opina que...);
 ¿En qué insistió el instructor? (Insistió en que...);
 ¿Qué dudó o de qué dudó el testigo? (Dudó que... o dudó de que...);
 ¿Qué informó [Am.] o de qué informó [Esp.] el comité? (Informó que... [Am.] o informó de que... [Esp.]).

Las construcciones en las que no debe aparecer normativamente la preposición "de" antes de la conjunción "que" dependen de los verbos que expresan:
 Actos de pensamiento: pensar, creer, considerar, deducir, concluir..."Concluyó que se alejaba del lugar"
 Actos de habla: negar, decir, afirmar, sostener, opinar, asegurar.."Afirma que le encanta leer"
 Emociones o estados de ánimo: temer, sospechar, lamentar, desear..."Lamento que te quedaras sin fiesta"
 Percepciones físicas o mentales: intuir, oír, comprender, percibir...."Intuyo que el plan saldrá bien"
 Mandato, consejo o prohibición: ordenar, negar, mandar, impedir, aconsejar..."Mandó que nos fueramos a dormir a las diez"
FIN

sábado, 8 de diciembre de 2012

Los signos de puntuación: La raya

LA RAYA

La raya (—), que no debe confundirse con el guion bajo (_) —especialmente en contextos informáticos— ni con el guion (-) —el cual es más corto— ya que tienen usos y significados muy diferentes, se usa para introducir un inciso dentro de un período más extenso y para señalar en los diálogos la intervención de cada locutor y los comentarios e incisos del narrador. Se escriben dos, una para abrir y otra para cerrar, excepto cuando el diálogo no prosigue, que es recomendable suprimir la última y sustituirla por el obligatorio punto; además, se escriben separadas del resto de la frase con un espacio, y pegadas al propio inciso. En el caso de los incisos puede sustituir a la coma para mayor aislamiento de los mismos, y también a los paréntesis, pero para expresar uno menor.5
Usos de la raya:
1. Para encerrar los elementos intercalados, en lugar de comas:
o Las prendas del espíritu joven —el entusiasmo y la esperanza— corresponden, en las armonías de la historia y la naturaleza, al movimiento y a la luz.
o Para lograr una buena imagen —que impacte— cuida tus modales.
o No iré sino mañana —dijo el niño.
2. En los diálogos de estilo directo, para separar el discurso de cada personaje:
—Luis, la primera impresión en una entrevista es definitiva.
—Lo sé y me estoy preparando.
—Te deseo mucho éxito.
Para escribir la raya con el teclado informático español, en Microsoft Windows se mantiene presionada la tecla «Alt» mientras se pulsa «0151» en el teclado numérico. En sistemas operativos de Apple se puede conseguir el mismo efecto con «Alt» y la tecla guion (-) en ordenadores Mac.
FIN

Los signos de puntuación: El guion

EL GUION

El guion (-), de menor longitud que la raya,4 tiene tres usos prinicpales. En primer lugar, se utiliza como signo para unir palabras.4 En segundo lugar, muestra la división de palabras a final de una línea4 y, en tercer lugar, se usa en obras como diccionarios para marcar la separación entre las sílabas que componen las palabras.4
FIN

Los signos de puntuación: Los puntos suspensivos

LOS PUNTOS SUSPENSIVOS

Los puntos suspensivos (…) son tres puntos sin espacios entre ellos, son un único signo de puntuación que se utiliza al final de una palabra, frase u oración en lugar del punto u otro signo. Se utilizan para dejar en duda, continuación o en suspenso una acción y son alineados horizontalmente al nivel de la línea base de escritura.
FIN

Los signos de puntuación: Los signos de exclamación

LOS SIGNOS DE EXCLAMACIÓN

Debe escribirse siempre uno para abrir (¡) y otro para cerrar (!), independientemente de la longitud de la frase, oración o fragmento que encierren. Se utilizan para señalar el carácter exclamativo de una oración. Se escriben para empezar y finalizar una oración exclamativa, exhortativa o imperativa. También van entre signos de exclamación las interjecciones:
• —¡Siéntate!
• —¡Qué linda eres!
• —¡Cuidado con el perro!
FIN

Los signos de puntuación: Los signos de interrogación

LOS SIGNOS DE INTERROGACIÓN

El signo de interrogación (¿?) es un signo de puntuación que denota una pregunta. Su origen se encuentra en el latín. La palabra «cuestión» viene del latín questio, o 'pregunta', abreviado como «Qo». Esta abreviación se transformó en el signo de interrogación.
En la mayoría de los idiomas se utiliza un único signo de interrogación al final de la frase interrogativa: How old are you? (inglés; en español «¿Cuántos años tienes?»). Este fue el uso habitual también en español, hasta mucho después de que la segunda edición de la Ortografía de la Real Academia, en 1754, declarase preceptivo iniciar las preguntas con el signo de apertura de interrogación invertido (¿), y terminarlas con el signo de interrogación ya existente (?) («¿Cuántos años tienes?») al tiempo que se ordenaba lo mismo para los signos de exclamación (¡) y (!). La adopción fue lenta, y se encuentran libros, incluso del siglo XIX, que no utilizan tales signos de apertura. Finalmente se generalizó, seguramente debido a que la sintaxis del español no ayuda en muchos casos a deducir en qué momento se inicia la frase interrogativa, como pasa en otros idiomas.
Una variante que no llegó a generalizarse fue la de utilizar la apertura sólo cuando el enunciado fuera largo, o con riesgo de ambigüedad, pero no para las frases breves y claramente interrogativas, como «Quién vive?». La influencia del inglés está haciendo retornar este viejo criterio. Incluso es común que en las salas de chat o conversaciones en línea en español se use solamente el signo (?) para preguntar, ya que ahorra tiempo al momento de presionar las teclas. Esto podría no tener gran importancia debido a que se está utilizando en conversaciones informales.
FIN

Los signos de puntuación: Las comillas

LAS COMILLAS
Las comillas (« », “ ”, ‘ ’) son signos de puntuación que se ponen al principio y al final de las frases, palabras escritas como citas, ejemplos, de aquellas que se quiere destacar, ya sea por importancia que le dé el autor o por su carácter irónico, vulgar o extranjero e impropio de la lengua que se está usando. A pesar de que está verdaderamente extendido el uso de las comillas inglesas (“ ”) es preferible emplear antes las angulares o españolas (« ») y reservar aquéllas, y finalmente las simples (‘ ’), para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya entrecomillado. Se utilizan, por ejemplo:
1. Para citar textualmente algo: p. ej., «Me dijo que “supuestamente llegaría hoy”».
2. Para señalar palabras usadas en un sentido distinto del normal, con el fin de indicar que se han seleccionado intencionalmente y no por error.
3. Para indicar la intención irónica o sarcástica del empleo de una palabra.
4. Para indicar algo sobre una palabra o expresión.
5. Para presentar el significado de una palabra o expresión.
6. Para destacar que una palabra o expresión es extranjera, se trata de un apodo o de un seudónimo.
En español se utilizan tres tipos de comillas:
1. Comillas castellanas, latinas, españolas, angulares dobles o guillemot (« »).
2. Comillas dobles o inglesas (“ ”).
3. Comillas simples (‘ ’).
Asimismo, se distingue entre comillas de apertura («, “, ‘) y comillas de cierre (», ”, ’).
Cada uno de estos signos tiene su propio uso. Como norma general, como primera opción se utilizan las comillas angulares. Si dentro de lo ya entrecomillado apareciera una segunda cita, se utilizarían otras comillas, siendo preferibles las inglesas, para dejar como recurso final las simples. Lo más frecuente es entrecomillar, desde fuera hacia dentro, en el orden siguiente: «...“...‘...’...”...»
Las comillas simples se utilizan para marcar ejemplos en casos en que no resulta apropiado el uso de la cursiva. También se prefiere su uso para presentar el significado de una palabra:
«—El autor dijo: “Las comillas ('signos de puntuación utilizados para demarcar niveles distintos en una oración') se usan profusamente en mi obra”.»
Dice la norma que los signos de puntuación de una oración que contiene un texto entrecomillado deben colocarse después de las comillas de cierre, excepto cuando ese texto no pertenezca a ninguna otra oración, es decir, cuando la frase u oración entrecomillada sea individual.
En español no se deja espacio alguno entre las comillas y su contenido. Cada idioma tiene sus propias normas de aplicación de las comillas.
FIN

Los signos de puntuación: El punto y coma

EL PUNTO Y COMA

El punto y coma (;) es un signo de puntuación; gramaticalmente, se utiliza para unir dos oraciones relacionadas en una sola frase (yuxtaposición):
—María estaba apenada por el examen. + María tendrá que estudiar más. = María estaba apenada por el examen; tendrá que estudiar más. —Está lloviendo mucho. + No podremos ir caminando. = Está lloviendo mucho; no podremos ir caminando.
Generalmente se puede sustituir por construcciones del tipo:
—María estaba apenada por el examen y tendrá que estudiar más. —No podremos ir caminando porque está lloviendo mucho.
También sirve para separar los elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones que incluyen comas:
—Había que estar en contacto con la naturaleza; dejar entrar el cielo, el mar y el viento; dormir sobre tablones, sobre el suelo; sentarse en sillas medio rotas.
Además, se usa delante de las conjunciones o locuciones como pero, más, aunque, sin embargo, por tanto y por consiguiente cuando los períodos tienen cierta longitud:
—Creemos en la creatividad y la ruptura de los opresores cánones antiguos como medio de vida; no obstante, somos conscientes de que es necesario mantener un mínimo de tradición en nuestros trabajos.
FIN

viernes, 7 de diciembre de 2012

Los signos de puntuación: Dos puntos

DOS PUNTOS

Este signo de puntuación (:) representa una pausa mayor que la de la coma y menor que la del punto. Detiene el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue, que siempre está en estrecha relación con el texto precedente.3 Un uso importante y frecuente de este signo es introducir citas textuales (uso que a veces se le atribuye incorrectamente a la coma).
FIN

Los signos de puntuación: La coma


LA COMA

La coma (,) es un signo de puntuación que señala una breve pausa dentro del enunciado. Se emplea para separar los miembros análogos de una enumeración o serie, ya sean palabras o frases, salvo los que vengan precedidos por alguna de las conjunciones y, e, o, u o ni. Por ejemplo:
—María volvió a casa, hizo los deberes, cenó y se fue a la cama. —Mi casa tiene muebles, mesas y cuatro camas.
Hay tendencias que admiten su uso para separar dos miembros independientes de una oración, haya o no conjunción entre ellos, siempre y cuando sean realmente independientes; pues, si no, estaríamos en el caso anterior:
—Los soldados saludaban, la gente aplaudía y los niños no paraban de cantar.
También se utiliza para delimitar o aislar una aclaración o inciso (palabras u oraciones incidentales):
—Nacho, mi primo, acaba de conseguir su primer empleo.
Las locuciones conjuntivas o adverbiales, sea cual sea su posición, van precedidas y seguidas de coma, tales como: en efecto, es decir, en fin, por consiguiente.
FIN

jueves, 6 de diciembre de 2012

Los signos de puntuación: El punto

EL PUNTO

La puntuación varía según el estilo de escritura; sin embargo, las diferencias de estilo que se puedan presentar no eximen a nadie de cumplir con ciertas normas mínimas y de evitar errores generalmente considerados como inaceptables. De ahí la importancia de conocer y aplicar las normas básicas de la puntuación.
No obstante, hay que advertir que más allá de cualquier norma establecida, los signos de puntuación componen también la arquitectura del pensamiento escrito. En este sentido, y tal y como sucede en poesía desde hace más de un siglo, no existen normas exactas para reglamentar el correcto uso de los signos en las partituras, tanto narrativas como poéticas. En términos de principios y parámetros, los signos de puntuación entrarían a formar parte de los parámetros del lenguaje, y en consecuencia se sitúan en un proceso de constante evolución y son variables que pueden depender de otros factores.
Si la finalidad última es la comunicación, podría resultar paradójico encontrarnos con licencias ortográficas que no respetan el modo convencional de escritura y que, sin embargo, expresan a la perfección los conceptos y los ritmos internos, invisibles de otra manera. Como ejemplo de variable «en el extremo» se situarían los cambios en las formas de escritura que están imponiendo los nuevos medios de comunicación, chat, blog, SMS... que más que atacar a las viejas estructuras del lenguaje realizan de él un uso específico, adecuado a la velocidad y otras características del medio en cuestión; aun cuando lo correcto es respetar el uso de los signos de puntuación y evitar la degradación de la lengua castellana por modismos y anglicismos.

El punto (.) es el signo de puntuación que se coloca al final de los enunciados y las oraciones gramaticales en el español, además en la mayoría de los lenguajes con el alfabeto latino. Se escriben sin dejar espacio de separación con el carácter que precede, pero dejando un espacio con el carácter que sigue a continuación, a no ser que dicho carácter sea de cierre. Existen tres clases de punto: el punto y seguido, el punto y aparte y el punto final.
• Punto y seguido. Separa enunciados dentro de un párrafo. Quiere decir que se continúa escribiendo a continuación del punto; la primera letra escrita en este caso irá en mayúscula. Por ejemplo: «Historia de España. El descubrimiento de América». Se denomina punto y seguido, nombre más lógico y recomendable que el también usual de punto seguido.
• Punto y aparte. Separa dos párrafos de contenido diferente dentro del texto. A continuación hay que comenzar a escribir en línea distinta. Para seguir las normas se debe colocar sangría a la primera línea de texto del nuevo párrafo. Se denomina punto y aparte, aunque en algunas zonas de América se dice punto aparte.
• Punto final. Siempre se coloca al final, cerrando un texto o enunciado. No es correcta la denominación punto y final, creada por analogía de las correctas punto y seguido y punto y aparte.1
También se usa el punto para indicar que la palabra anterior es una abreviatura. En este caso se escribe la abreviatura seguida del punto y se continúa escribiendo de forma usual. Esta última clase de punto no se aplica en determinadas abreviaturas como puntos cardinales, acrónimos o medidas, que se consideran símbolos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

El diálogo literario

EL DIÁLOGO LITERARIO

El diálogo es una forma oral y escrito en la que se comunican dos o más personajes en un intercambio de ideas por cualquier medio.

También se usa como tipología textual en lingüística y en literatura cuando aparecen dos o más personajes que usan el discurso diegético, llamados interlocutores. En este sentido constituye la forma literaria propia del género literario dramático y, como tal, se divide en parlamentos o peroraciones entre personajes que se dirigen mutuamente la palabra.

Un diálogo puede consistir desde una amable conversación hasta una acalorada discusión sostenida entre los interlocutores, y es empleado en géneros literarios como la novela, el cuento, la fábula, el teatro o la poesía. En una obra literaria, un buen diálogo permite definir el carácter de los personajes: la palabra revela intenciones y estados de ánimo, en definitiva, lo que no se puede ver, y en ello radica su importancia. Esta modalidad exige un gran esfuerzo de creación, ya que obliga a penetrar en el pensamiento del personaje, como en el caso de Edipo rey de Sófocles.

También se considera un género literario propio, surgido en Grecia con los Diálogos de Platón, continuado por los romanos (Cicerón, por ejemplo) y revitalizado en el Renacimiento en latín (Erasmo, Luis Vives, etc.) y en lenguas vulgares (Juan de Valdés, Pero Mexía etc.; como tal posee tres tipos diferenciados: el diálogo platónico, el diálogo ciceroniano y el diálogo lucianesco. El platónico tiene como objetivo hallar la verdad y un tema primordialmente filosófico. El ciceroniano posee un marco paisajístico bien constituido, es de tema primordialmente político, judicial y retórico y en él tienen cabida largas exposiciones. En el lucianesco, así llamado por su creador, Luciano de Samosata, predomina la intención satírica y el humor, y el tema puede ser muy variado, incluso fantástico.

FIN

sábado, 1 de diciembre de 2012

Los tipos de narrador - Adelanto


   Es un adelanto, pues este tema lo veremos en profundidad más adelante.

  
  LOS TIPOS DE NARRADOR
  
  Narrar es contar. El narrador es quien cuenta la historia. Pero, ¿quién es...?
  
  El narrador es un personaje creado por el autor que tiene la misión de contar la historia. Hay diferentes tipos de narrador según la información de que dispone para contar la historia y del punto de vista que adopta.
Tipos de narrador:
DE 3ª PERSONA
NARRADOR OMNISCIENTTE ( que todo lo sabe). El narrador omnisciente es aquel cuyo conocimiento de los hechos es total y absoluto. Sabe lo que piensan y sienten los personajes: sus sentimientos, sensaciones, intenciones, planes…
NARRADOR OBSERVADOR. Sólo cuenta lo que puede observar. El narrador muestra lo que ve, de modo parecido a como lo hace una cámara de cine.
DE 1 ª PERSONA
NARRADOR PROTAGONISTA. El narrador es también el protagonista de la historia (autobiografía real o ficticia).
NARRADOR PERSONAJE SECUNDARIO. El narrador es un testigo que ha asistido al desarrollo de los hechos.
DE 2 ª PERSONA
El narrador HABLA EN 2ª PERSONA. Crea el efecto de estar contándose la historia a sí mismo o a un yo desdoblado.
  
  EJEMPLOS
  
  3ª Persona: Narrador omnisciente
  
  La mañana del 4 de octubre, Gregorio Olías se levantó más temprano de lo habitual. Había pasado una noche confusa, y hacia el amanecer creyó soñar que un mensajero con antorcha se asomaba a la puerta para anunciarle que el día de la desgracia había llegado al fin.
Luis Landero, Juegos de la edad tardía
  
  

  
  3ª Persona: Narrador observador
  
  Luego se habían metido poco a poco las dos y se iban riendo, conforme el agua les subía por las piernas y el vientre y la cintura. Se detenían, mirándose, y las risas les crecían y se les contagiaban como un cosquilleo nervioso. Se salpicaron y se agarraron dando gritos, hasta que ambas estuvieron del todo mojadas, jadeantes de risa.
Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama
  

  
  1ª persona: Narrador protagonista
  
  Me niego a corresponder, a representar el papel de esposa de alto status, que esconde su cansancio tras una sonrisa, lleva la batuta en conversaciones sin fuste, pasa bandejitas y se siente pagada de su trabajera con la típica frase: Has estado maravillosa, querida.
Carmen Martín Gaite, Nubosidad variable
  
  

  
  Narrador en 2ª persona
  Observa el uso de la segunda persona en los paréntesis, en los que el personaje habla consigo mismo.
  
  Ahora él le apartaba los cabellos con la mano y Teresa bajó los ojos. La mano [...] se posó luego en el cuello de la muchacha, presionando levemente la nuca. [...] (Mal lo estás haciendo muy mal, ignorante [...])
  - Es lo normal. -Le acariciaba los cabellos, la línea suave de los hombros, la nuca-. Es tan fácil quererte, tan sencillo. Lo más sencillo del mundo. Eres bonita, inteligente...
  - Pero, ¿qué dices?
  - Pues eso, que estás hecha para que te adoren (mal, muy mal, desgraciado, ¿qué te pasa?). Eres un ángel.
  Sus cuerpos se tocaron. Teresa seguía con los ojos bajos.
  
  Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa
  

  
  Y ahora, practica: ¿Sabrías decir qué tipo de narrador es el que aparece en estos textos?
  
  
  Fue entonces cuando se torció el tobillo [...] Cayó en mala posición: el empeine del pie izquierdo cargó con todo el peso del cuerpo. Al pronto sintió un dolor agudísimo; pensó que se había roto el pie. Con alguna dificultad, sentado en el césped, se quitó la zapatilla y el calcetín, comprobó que el tobillo no estaba hinchado. El dolor amainó en seguida, y Mario se dijo que con suerte el percance no revestiría mayor importancia. Se puso el calcetín y la zapatilla; se incorporó; caminó con cuidado: una punzada le desgarraba el tobillo.
Javier Cercas, El inquilino
  
  
  Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim, y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he visto muchos. Tristes como Jim, ninguno. Una vez se marchó a Perú, en un viaje que debía durar más de seis meses, pero al cabo de poco tiempo volví a verlo.
Roberto Bolaño, Jim