miércoles, 20 de noviembre de 2013

Maricarmen Colodrero "La canica"


La canica

 

17 noviembre 2013.

 

El patio estaba lleno del alboroto de los niños.

La mañana otoñal era soleada y ventosa, pero los juegos no se veían afectados, la espontaneidad de la infancia era tan transparente como el aire y la luz.

Varios niños de ambos sexos formaban casi un semicírculo a unos metros de una especie de hueco rectangular entre el muro de la tapia y el edificio del colegio.

Estaban contemplando un espectáculo maravilloso: Las hojas secas, doradas, marrones o rojizas se movían a ráfagas formando un  pequeño tornado.

El mordisqueo de los bocadillos había pasado a segundo término y, en algunos casos, el pan y su relleno quedaban suspendidos a la altura de la boca entreabierta, mientras los ojos seguían las evoluciones del embudo que desplazaba sobre el suelo su punta enmarañada.

Cuando de la parte alta del remolino se separaban algunas hojas grandes y estas viajaban por el aire hasta la calle, un murmullo de admiración escapaba de sus labios.

 

Los cabellos negros y ondulados del niño se agitaban pero la mirada soñadora evocaba su deseo de volar, mientras recordaba las aventuras de los pilotos de caza en aquellos tebeos antígüos de su padre.

Al pequeño situado a su lado no se le despeinaba el pelo. Un corte a “cepillo” impedía movimientos rápidos de  su escasa cabellera.

-¿Qué te pasa? –dijo con brusquedad el niño moreno- ¿Por qué me das con el codo?.

-Tengo que decirte una cosa, ven un poco a este lado, -respondió con un hilo de voz el de pelo corto-, no quiero que me oigan esos.

El muchacho de ojos soñadores se le quedó mirando como si valorara la situación.

-Ahora quiero mirar lo que hace el aire, -contestó bajito sujetándose los rizos- . Cuando salgamos te espero al principio de la calle de la cuesta.

Terminaba el recreo. La campana sonaba en arrebato. La aparente confusión acabó en filas bajo el griterío.

 

Aquel sitio estaba bien elegido porque estaba fuera de las rutas que seguían sus compañeros.

-venga…qué me tienes que decir.

-Mira –respondió el niño sigiloso.

Sobre la palma de su mano había una canica preciosa.

-Es muy “guay”. ¿Es tuya o la has ganado?.

Yo era el preferido de mi abuelo y me la diola semana pasada,  antes de morirse. Mi hermano es un envidioso, que además colecciona canicas, pero no tiene ninguna tan “guay” como esta.

-¿Y, para decirme esto…  ¿tanto misterio?.

-Es que además, El Róbert, ¿Ya le conoces… No?. Le ha echado el ojo y no parará hasta que se haga con ella.

-Pués no la saques, ni te la juegues. Si fuese mía es lo que haría. Además como nos vean juntos… ya nos podemos preparar…. ¿No entiendo nada.

-A mi me pareces un tío serio, que cumple con su palabra. El único que merece la pena de tu pandilla.

Si me la guardas hasta después de las vacaciones de Navidad… A mi hermano le diré que la he perdido y me pondrá verde. En la pandilla diré lo mismo,  Creo que así me dejarán tranquilo, que se olvidarán de ella.

-¿Y no tienes miedo de que yo te engañe, la pierda o me la juegue?.

-No, porque esto sería un pacto entre hombres, con apretón de manos. Además, cuando me la devuelvas, te regalo estas tres.

Rebuscó en el bolsillo y sacó tres estupendas canicas de acero.

-¿Me las dejas ver? – dijo el otro extendiendo la mano.

Si, estas son muy buenas. ¿Me dejas que mire un poco más la bonita?.

-Entonces ¿Hacemos pacto?.

Si –dijo con firmeza el chiquillo moreno.

-Cuídala. Mi abuelo la guardó desde que tenía más o menos nuestra edad.

La canica quedó aprisionada entre sus respectivas manos mientras se miraban con seriedad.

 

Ambos no habían cumplido los once años pero en los dos meses siguientes vivieron aventuras nuevas y distintas para cada uno de ellos.

Pelopincho descubrió la duda pero se mantuvo firme en la confianza, aunque, más de una vez sintió deseos de cancelar el pacto. Sólo su sentido de la hombría le mantuvo en su decisión.

La aventura de El Bucles también fue de descubrimientos.

Lo primero que descubrió fue qué significaba “clandestinidad”, porque no podía mirar la canica en depósito siempre que quería.

Cuando era seguro y posible aquella bolita de vidrio coloreado le transformaba en piloto de nave espacial.

Él, con su nave,eran un puntito que navegaba entre galaxias amarillas, anaranjadas y verdes, tan sólo con mover la canica bajo un sol que, casi siempre, era la luz de la mesita de noche.

Descubrió también la responsabilidad, la cautela, e incluso, el miedo a faltar a la palabra dada.

 

En el espacio previsto de tiempo se produjo el rescate de aquel micro universo, que pasó de nuevo a su dueño quien conoció la satisfacción de recuperar algo que tenía en gran estima.

El Bucles se sintió orgulloso de tener tres buenas canicas nuevas y, no le dio tiempo a sentir envidia del Pelopincho ya que secompró, en cuanto pudo, dos canicas  coloreadas, que, sin tener detrás la historia de un abuelo, le tenían muy satisfecho.

Eso si: ¡Nunca más volvió a jugar con ninguna de las cinco!.

De todos modos para El Bucles y Pelopincho había pasado el tiempo de jugar a las canicas.

Entraron juntos en la galaxia de la amistad imperecedera.

 

 

 

 

 

jueves, 14 de noviembre de 2013

María Dolores León "Fiesta infantil"


                                   FIESTA   INFANTIL

                                   María D, de León

                                   10.10.13

 

            -- Marina, no  olvides el regalo de Alicia.

 

            Se dirigen  a  casa de la amiga: hoy cumple 7 años. Marina piensa en   la tarta: “¿Será de chocolate  y con velitas de colores? La mía la quiero  rosa y las velitas también…Este año las apagaré todas …”. Del paquete envuelto en papel de colorines brota un “hi, hi..” seguido de otro “jui, jui”.

 

            -- ¿Estás segura de que ese bicho es lo que ella desea…?

            -- ¡Claro! Su mamá no la deja tener mascotas de verdad…

 

                        La hermana mayor abre la puerta y tras ella, emergiendo del griterío infantil, aparece Alicia corriendo.  Antes de dar besos toma  el regalo que con el tejemaneje se ha activado; nerviosa rasga el envoltorio.  

Encantada ante la especie de rata blanca de hocico rosa, llama a los amigos.

           

            -- Mirad, mirad que guay.  Habla y todo… 

 

            El animalillo mecánico corretea por la habitación, emitiendo sus “hui, hui” y “jui, jui” cada vez que choca con algo.

             En tropel, los pequeños invitados, se unen a la nueva diversión; improvisan obstáculos para ver la habilidad del juuete en esquivarlos.

           

            Con aire desorientado, en el quicio de la puerta del comedor

aparece un payaso.  La versión renovada de Charlie Rivel, sostiene en la mano un globo azul,  embrión del perro fallido. Despojados de su público ambos se  desinflan poco a poco. Sin querer hacer patente el desasosiego, desde su puesto trata de descubrir al pequeño contrincante.  “Un simple animal a pilas… El hombre, aquí también es desplazado, anulado  por la tecnología…” Asocia aquella  escena  a su estado laboral.  No sabe si será capaz de terminar; hasta los críos se van a dar cuenta de su ineptitud. Resignado piensa en otro fracaso a añadir a la lista.  La leve camiseta le pesa como una armadura.

 

            La madre de la pequeña  anfitriona, ante el mal aprovechamiento que se está haciendo del contratado, llama a los niños al orden:

            -- ¡ Niños,  niños! Dejad a la rata descansar. El  señor payaso me acaba de  decir que os ha visto  las orejas y la cabeza llenas de chocolatinas.

 

            La chavalería acude al reclamo. La madre de Marina, sonriendo se asoma  para asistir al número. Se fija en aquel hombre; le parece mas desvalido que cuando llegaron, lacio como una planta sin regar. La camiseta roja,  realza la típica tripilla  “cervecera”, como la de Daniel.  Daniel…A él también le gustan los juegos de magia aunque se le dan fatal. Tras el despido se ha refugiado en este tipo de entretenimiento. Lleva  unas semanas que lo nota raro. Alega entrevistas de trabajo para no ir a buscar a la niña al colegio…         

            El bullicio la devuelve a la fiesta. Como les habían anunciado, el falso Rivel  recupera de orejas y narices,  chocolates  bajo forma de monedas de oro. Su hija  parece tan encantada como los demás. De pronto, la sonrisa se le cuaja en una mueca: el reloj del payaso… “Ese reloj…” En un viaje de trabajo le  había comprado en Milán,  uno idéntico a su marido… Es él…  Reza: “Que la niña no se dé cuenta, que la niña no le reconozca…” Con la voz húmeda  llama a su hija:

            -- Marina, cariño, nos tenemos que ir. Le prometí a la abuelita que pasaríamos a verla….

 

            Sin rechistar, la niña se levanta del suelo, se acerca al clown, le murmura  al oído y le besa.  Éste le ofrece una de las mariposas que se balancean en su sombrero. La lágrima pintada palpita, toma volumen y rueda lenta y pesada.  Del bolsillo saca un interminable pañuelo verde pistacho,  restaña el inoportuno líquido  y empieza a llorar como un cachorro.  Los chiquillos   encantados con el nuevo juego,  se lanzan  sobre él, unos para consolarle, otros para pegarle e  incrementar los lloriqueos.  Cada uno recibe una mariposa. Cuanto más grita y llora, mayor es el regocijo. El pañuelo no tiene fin. Aplauden encantados hasta el anuncio  de la tarta que por cierto es de yema bien amarillita.

 

            Marina y la madre no llegaron a ver el final apoteósico.   La niña, con su mariposa prendida en el pelo, se entretiene,  con los  chuches de la fiesta. A la  madre todavía  le escuecen los ojos; se pregunta si le habrá reconocido.

 

            -- Marina, ¿qué le dijiste  al payaso cuando nos fuimos?

            -- Que hiciera a los niños el trupo del conejito; es el que mejor le sale…

 

 

 

 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Juan Carlos Coronel "Regateando"


REGATEANDO

    _ ! vamos levanta vago !
    Como cada mañana, este era el saludo que recibía Vicente, en ocasiones, a las palabras, las acompañaba una lluvia de golpes. Vicente saltaba del camastro, vestía
unos remendados pantalones de pana, camisa de tela burda, y zamarra vieja, con remiendos en los codos. En la alacena, tomaba un pedazo de queso duro, y media hogaza,
con suerte del día anterior. En la cochiquera, estaban los cinco cerdos que llevaría hasta la dehesa, allí pasaba el día. Para distraer las horas, el chico ideo un curioso artilugio, un montón de papeles arrugados, metidos en una vieja media, y atados con cuerda de esparto. Se entretenía el chico golpeando aquella especie de balón, tal soltura adquirió que en unos meses manejaba aquello con gran destreza. Un hombre de mediana edad, que le había observado durante varios días, una mañana se le acercó.
   - Hola chico, ¿sabes que eres un verdadero artista ?
   - No se, lo hago por matar el tiempo
   - ¿Como te llamas ?
   - Vicente Herráez, pero todos me dicen “ Choni “
   - Bien “ Choni “ me alegro de conocerte, en unos días volveré por aquí ¿estarás ?
   - Si siempre traigo los cerdos a este lugar.
   - Adiós chaval
   -Adiós.
   Quedo el muchacho pensativo, e inmediatamente, volvió a la realidad, densos nubarrones se veían a lo lejos, guiando a los cerdos, con una vara de encina, los encamino de regreso, la tormenta se acercaba.
   A las dos semanas, el mismo hombre, acompañado de otro más viejo, se acercaron al chico
   - Hola “ Choni “
   - Buenos días
   - Mira, este señor que me  acompaña es miembro de la Unión Deportiva Salamanca, qui-
siera hacerte una prueba
   - ¿ Una prueba ?
   - Para formarte como futbolista, si tienes esa habilidad con eso, puedes hacer maravillas con un balón reglamentario.
   - No se, nunca he visto uno
   -Piénsatelo, pasado mañana me das la respuesta.
    Dos días después, el chico viajaba rumbo a Salamanca, atrás quedaban los golpes de su padrastro borracho, y la vergüenza, de que su madre “ La Chon “ hiciese la calle en Madrid.
   Transcurridos unos meses, el “Choni “ parecía distinto, su buena estatura, y horas de gimnasio, habían fortalecido al muchacho, buena comida, y el aprendizaje de lectura y
escritura, le daban un aire más distinguido, atrás quedaban los pantalones remendados,
y las viejas camisas, ahora vestía, de manera más adecuada. la ropa limpia y planchada.
En lo deportivo también hizo grandes progresos, manejaba con habilidad el balón, y era muy diestro en los regates en corto. A los 17 años debuta en segunda con el club charro,
pasa dos campañas en el. Transcurrido ese tiempo, ojeadores del Real Madrid, viajan en varias ocasiones para verlo, les convence, tiene madera. Le ofrecen un contrato profesional, tres años, una ficha de 750.000 pesetas. El “ Choni “ marcha a Madrid. Desde ese instante, deja su apodo, se le conocerá como Vicente, triunfa, su juego elegante lo lleva a la selección con tan solo 21 años.
   Años después, tras haber jugado más de diez años en el club blanco, 48 veces con la selección, se retira, el Bernabéu al unísono, le ovaciona, se empieza a forjar una leyenda.


FIN
  

viernes, 30 de agosto de 2013

Angel Treviño "El Reserva"

            EL    RESERVA

SER EL PRIMERO LO ES TODO. LOS GANADORES SON LOS QUE ESCRIBEN LA HISTORIA.  Y MÁS VALE SOLO

 QUE MAL ACOMPAÑADO:   LO DICHO  "PREFIERO SER EL PRIMERO ENTRE LOS BARBAROS QUE EL SEGUNDO

ENTRE LOS ROMANOS"  POR EJEMPLO EN EL MUNDO BARBARO QUE FUERON LOS QUE SUCEDIERON AL IMPERIO ROMANO,

NUNCA SE SUPUSO QUE ESTA RAZA DE HOMBRES FUESEN A DOMINAR SIGLOS DEL IMPERIO ROMANO CUYAS  ENSEÑANZAS HAN

LLEGADO  A NUESTRAS VIDAS EN FORMA DE MONUMENTOS ,CALZADAS ROMANAS,CIUDADES,  ACUEDUCTOS Y UN  SABER LLEGAR A

TODO.   EL SENADO COMO LA REPÚBLICA SIGUEN ESTANDO EN CASI TODOS LOS PARLAMENTOS DEL MUNDO CIVILIZADO,

TANTO AMERICANO COMO EUROPEO.  NUNCA PODREMOS AGRADECER A ROMA SU INFLUENCIA EN EL  MUNDO  LLEGANDO A LOS

CONFINES M,AS LEJANOS  DE PARTE DE UN MUNDO ENTONCES CONOCIDO.


LA FRASE DE ESTA HISTORÍA NO LA COMPARTO AUNQUE LA HAYA DICHO JULIO CESAR EN LA GUERRA DE LAS GALIAS.

SIEMPRE PREFIERO EL MUNDO CIVILIZADO AL MUNDO BÁRBARO.




ANGEL TREVIÑO

14 DE FEBRERO  2013

domingo, 4 de agosto de 2013

Juan Carlos Coronel "Un enemigo inexorable"

Un enemigo inexorable

   Siempre ocurre igual, cuando más a gusto estas, en lugar, el calendario, parece acelerar su marcha. Llegó el día de mi
cumpleaños, el tiempo acompañaba y pudimos celebrar en el patio, allí nos juntamos unas 25 personas, las conversaciones, se entrecruzaban, llego el momento de sacar los dulces, me cantaron el cumpleaños feliz, y destapamos unas botellas de sidra.
   A los dos días, se celebra el 9 de Julio, festividad de la patria argentina, nos fuimos a ver el ambiente, se sumaron al la comitiva, mi sobrino Félix, Yolanda su esposa, y el pequeño Benjamín, que desde que llegamos, no para de preguntar co-
sas sobre España, había tomado un especial apego por Ana, y siempre andaba tras ella, hasta el punto de tenerle que prometer que cuando fuese un poco más mayor lo traeríamos una temporada. En ese momento surgió algo que nos dejó
a todos atónitos, la ocurrencia de un nene de casi cinco años.
-Ana porque tienen que regresar a España
-Pues porque tengo mi trabajo alli
- Aquí también puedes trabajar, se me a ocurrido una idea. Le voy a escribir a la presidenta, para que te busque un laburo acá. Mami me puedes ayudar con la carta. Todos reímos la idea del chiquillo, pero la verdad es que iba en serio. A los dos días, se presento, con una cuartilla, sobre y una estampilla. La misiva decía más o menos.

“ Querida señora presidenta:

   Me llamo Benjamín Castellini, vivo en San Nicolás, y tengo un pequeño problema:
   Vera usted, han llegado unos tíos de España, mi tío Juancho es hermano de mi abuela, y su esposa Ana, además de ser muy linda, maneja el compu muy bien, si usted le pudiera dar un trabajo, no se tendrían que marchar de nuevo, lo puede
intentar, ¿ no ? usted es la que más manda en Argentina. Yo se lo agradecería  mucho, además mi tío es medio argentino
vivió aquí muchos años.
   Le mando un beso muy fuerte “
   Imparable, el calendario continuaba su marcha, el 24 de Julio, Fede. nos llevo de regreso a Buenos Aires. nos alojamos en un hotelito, cercano a donde Nelly había vivido, ella me indico que cerca de un edificio alto en 9 de Julio, había hoteles económicos. Recorrimos de nuevo Buenos Aires, el 28 tomamos un taxi, que nos traslado hasta el aeropuerto. Accedimos
a nuestros asientos, y con un enorme vacío en el pecho me despedí de Argentina.


FIN

Juan Carlos Coronel "San Nicolás" San Nicolás

    San Nicolás

   Una vez finalizado, el aluvión de besos, abrazos, y lagrimas, nos dirigimos al estacionamiento, subimos en los autos, y
nos dispusimos a salir del marasmo del trafico bonaerense. Fede y yo, rápidamente iniciamos conversación, primero so-bre futbol, Fede, continua siendo rossonero convicto y confeso, después entramos en las procelosas aguas de la política
- Mira Carlos, o somos el propio pueblo el que saca a esta manga de chorros que nos cayo, o esto va a seguir igual.
-¿ que propones ? una nueva toma de la Bastilla ?
- No hay que llegar a tanto, acá en Octubre, abstención total, a ver que cara se le queda a la reina.
-Es una utopía, tiene miles de partidarios.
-Cierto, ya vas a ver el 9 de Julio, la farra que preparo el intendente, grupos folklóricos, baile con orquesta en el parque Mitre, y la alocución de la señora desde Tucumán. vas a ver que discurso chico. Y allá-, que tal les va con Marianito.
- Recorte tras recorte, sanidad educación servicios, todo, agarro la tijera y !zas! todo lo que se había logrado, se lo esta
llevando al carajo.
-¿ y los sindicatos, la oposición ?
- Unos meapilas, los sindicalistas liberados cobran pero no trabajan, Rubalcaba esta gastado, y Cayo Lara predica en el desierto.
   En ese instante, se alzo la voz de mi hermana, !ya vale los dos ! Hablemos de algo más interesante ¿ no ? me tenes repodrida ya con
la política.
- Propón tu bellísima
- Que tal os va Ana, que tal se porta el calavera de mi hermano
- Bien soy muy feliz con él, tenemos idea de casarnos.
-Carlo no sabes en que te metes,
- ¿ te va mal a ti?
- En absoluto, si no fuera porque llevo sin ver un partido completo un año sería maravilloso
-y cuando no es el futbol es el boxeo , y si no el tenis, ! que calvario !
   Y así hablando, me encontré en la calle Olleros, tomamos por Francia, a desembocar a canónigo Sáenz. Detuvimos el auto frente a la verja pintada de negro, y un enorme Mastín salió a recibirnos.
- se llama Rocky
- Es enorme- dijo Ana-
- No te apures, no te hace nada, lo tengo para que cuide la casa, cuando salimos, últimamente hay bastante inseguridad.
Con la alegría de estar sobre la tierra que me vio crecer, me dispuse,junto con Ana a colocar la ropa en el ropero.


CONTINUARÁ



 

viernes, 2 de agosto de 2013

Juan Carlos Coronel "Sobre el Atlántico"

SOBRE EL ATLÁNTICO

     Una vez acomodados, en nuestros asientos, escuchamos con relativa atención, las instrucciones de las azafatas. Tras un breve rodeo, por el aeropuerto ,el pájaro de metal se detuvo unos instantes, el zumbido de sus cuatro motores, se hizo cada vez más y más fuerte, hasta quede repente, aquella enorme mole inicio una marcha, en principio,lenta, y despuescada vez más rápida, hasta que empezó a tomar altura. Ascendimos rápidamente, y el aparato se coloco en posición horizontal. Durante la maniobra de despegue, Ana y yo hacíamos conjeturas
- tengo ganas de ver al pequeño Benja
- Y yo a Fede, recuerdas la última vez que hablamos, se le a puesto todo el pelo blanco
- Y tu sin una cana, ¿ de que estas hecho ?
- De buen material Anita del mejor.
     Poco a poco la conversación se fue diluyendo, Ana saco una caja de dormidina, pidió un vaso de agua, y el somnífero, comenzó a
hacer efecto, apoyo la cabeza en el respaldo,y se fue quedando dormida. Su cara sonrosada y sus labios casi perfectos, me animaron a depositar en ellos el beso de bunas noches. Por mi parte, yo caía en los brazos de Morfeo unos 15 minutos más tarde.
     Al despertar, una de la azafatas, repartía la prensa,yo tome un ejemplar de Clarín, Ana una revista de moda.
- ¿ señorita cuanto falta para llegar ?
- Unas dos horas, en unos minutos distribuiremos el desayuno
- Gracias
     Al poco rato, y después de ingerir algo así como un café, se anunció por megafonía, que se colocasen los asientos en posición vertical, y nos fuésemos abrochando los cinturones, en unos minutos, iniciaríamos la aproximación a Ezeiza
     Bajo nuestros pies, se adivinaban, las luces de Buenos Aires, a medida que perdíamos altura, se podían distinguir los neones de vistosos colores,por fin tomamos tierra, al sentir las ruedas del aparato deslizar por aquel suelo tan querido, sentí una emoción indescriptible, Ana siempre atenta, me dio un clínex.
- Ya estas en casa vida mía.
- Los pañuelitos de papel volvieron a ser necesarios, minutos después, al reencontrarnos con mi hermana, Fede, y mis dos sobrinos
con sus respectivas parejas. U n chiquilín de pelo castaño. nos miraba asombrado
- Vosotros soy los tios de España verdad

   CONTINUARÁ