miércoles, 27 de noviembre de 2013

Maricarmen Colodrero "Frente al espejo"


Frente al espejo

Mari Carmen Colodrero

21 enero 2010

 

Con el abrigo puesto,Ruth está delante de la puerta del baño en actitud indecisa.La oreja izquierda casi pegada al cristal y el puño derecho preparado para llamar.

Silenciosamente se abre la puerta con algo de sobresalto por parte de ella.

Ismael aparece delante y por unos instantes ambos se miran profundamente,con seriedad y tristeza.

La joven mujer se refugia en el pecho de su compañero,cayendo su cabeza,Como a medida,  sobre el corazón de él y así están breves momentos mientras escucha sus latidos.

La mano izquierda de ella se eleva impulsivamente hacia el rostro de él,pero Ismaél no la deja llegar a su destino,cogiéndosela con languidez,para sujetarla suavemente sobre el cuello.

La mejilla de Ruth se retira del pecho de Ismaél,evitando mirarle, y mientras se aleja buscando la puerta de la calle le dice:-Voy a volver enseguida.Te he dejado el desayuno en la cocina.

El pestillo se ha cerrado casi sin ruido.El permanece quieto unos instantes,luego entra en la cocina ,donde mordisquea el pan con mantequilla y bebe con rapidez el café.

Una súbita impaciencia parece acometerle y se va al dormitorio.Allí se sienta en la cama,avre el último cajón de la mesilla de noche y saca una caja mediana que contiene fotos.No se detiene a mirarlas,va directamente a coger una de tamaño cartera.

Es la imagen de un hombre joven,de unos 35 años.Más que bien parecido,es que tiene un aspecto simpático: mirada risueña y chispeante, nariz recta,boca generosa ,de gesto amable.

Vuelve la fotografía y habla en voz alta:”Si,de hace aproximadamente un año”.

Se dirige entonces a la cómoda,un bello mueble de estilo,con espejo de marco de madera finamente trabajado.

Se sienta en el banco forrado de terciopelo azul,pero parece evitar mirar a la pulida y nítida luna.

Está pensando ahora que es la primera vez que ocupa ese lugar, aunque ha estado muchas veces delante de aquel mueble,reflejados Ruth y él , mientras le acariciaba el pelo,se besaban ,oél se anudaba la corbata.

Sin soltar la foto de su mano,levanta los ojos hacia su imagen.Al poco habla como si fuera con otra persona:

-Esto no es como en días anteriores,cuando te veía fugazmente en los espejos del cuarto de baño.Es necesario para mi conocerte bien.Porque yo no soy ese reflejo en el cristal.¿Comprendes?-musita en tono amenazador,a la vez quemuestra la foto al espejo.

¡Son mis ojos,mi pelo, mis orejas ,mi cuello,mi cerebro!

Tu sólo eres una máscara inquietante.

Con el primer atisbo que tuve de ti, se desencadenaron en mi cabeza imágenes ajenas a mis recuerdos.Lugares y momentos nunca vividos por mi.Como si a través de un “agujero de gusano” hubiera llegado a otra dimensión: Despachos de muchas mesas atiborradas de papeles,individuos de facciones duras y algunos de ellos sencillamente malencarados,con todo el aspecto de delincuentes; luego llegaron las imágenes violentas,los registros intimidantes,los cuerpos tendidos en el suelo, manando sangre por herídas recién abiertas.

Toda esa porquería no me pertenece, con quien tiene que ver es contigo,con esa expresión inquisitiva,con ese rictus amargo en la boca por la excesiva finura de esos labios,que me llevan el pensamiento hacia las simas de la crueldad.¿Quién eras,cómo te ganabas la vida?

Has cambiado toda la expresión de mis ojos, que ahora están bajo el poder de esas cejas pobladas y revueltas, sobre pómulos planos  e influidos por una nariz que los hace más inteligentes,pero desconfiados.

Quizá nunca llegue a vencerte del todo, pero los doctores me dicen que lo que ahora veo como mi rostro,no es definitivo.La musculatura facial ,(y la mía es muy potente,más que la tuya que no existe), irá dominándote guiada por mi deseo de aniquilarte.Lograré dar  a la máscara una expresión más humana.

Y Lo más difícil de tragar es que encima,tengo que estarte agradecido porque te murieras justo a tiempo y hubieses donado tu cuerpo a la Ciencia.

¡Un auténtico milagro,ha sido todo tan rápido! ¡Una verdadera suerte que esté disponible tan pronto un donante compatible!-comentavan todos admirados.

Quiero que sepas que mi voluntad,y mi ser ya sólo trabajan para revover con mi sangre esa apariencia que quisiera arrancar de mi.  

Pero es que me has robado también el gratísimo placer de la amistad.

Ahora prefiero deambular por lugares donde nadie me conoce,porque paso desapercibido.

Antes , en cuanto ponía el pié en la calle, encontraba conocidos con quienes charlar.En el fondo me compadecen,aunque digan que esta era la única solución.

Toda esa sucesión de colegas,amigos íntimos y familiares, se comporta igual: Las miradas esquivas, el palmoteo en el hombro,el agarrar mi brazo por encima del codo.Todo acompañado de frases trémulas,inseguras,faltas de sinceridad,que intentan darme ánimos.

Y en cuanto pueden se escurren con cualquier pretexto,siempre eludiendo mirarme.

A mi en esos momentos me colma el alma la pena ,no sólo por mi, sino también por ellos,que me echan de menos casi como si estuviera fallecido.

Pero lo más doloroso,lo peor de todo,es contemplar como mi amor,lo mejor de mi vida ,ruth,se debate entre el cariño y la compasión.Por más que tratamos de dominarnos…siempre está ahí esa cara extraña, que gorra en nuestra relaciónla alegría de aquel modo de comunicarnos,tan a la vista de todos y , a la vez, tan secreto.Porque con una sola mirada rápida, nos decíamos tantas cosas.…

 

 

Ismaél ha quedado silencioso, como esperando una respuesta.Con sus ojos clavados en los del espejo.Así se está un rato,hasta que le parece descubrir en la mirada opuesta a la suya,unn tenue brillo de esperanza.

Un leve rumor se oye al otro extremo de la casa, y luego:

-Ya he vuelto Ismaél.¿Qué estás hacienndo? ¿Dónde estás?

Mientras,  precipitadamente, él se dirige a la mesilla de noche y con un movimiento simultáneo abre el cajón,levanta la tapa de la caja deslizando en su interior la foto y responde :-Ordenaba unas cosas, ahora mismo estoy contigo.-y en voz más baja,como para sí-“Estoy en mí mismo,donde siempre he estado.

Maricarmen Colodrero "¡Feliz año nuevo!"


 

¡Feliz Año Nuevo!

 

Mari Carmen Colodrero

Octubre 2010

Puente aéreo Barcelona-Madrid, jueves, 30 Diciembre 2010.

Ya no soporto más. Tengo que confesárselo todo a Damián.

En estos términos las palabras silenciosas expresaban fielmente

el estado de ánimo angustioso de Raquel, que terminó de

acomodarse en el asiento de la ventana.

Su compañera de viaje era una señora de unos sesenta y algún años

que desde que ella entró por el pasillo, no le había quitado ojo,

y que ahora sin la menor delicadeza, se volvía hacia ella,

echándose para delante, con el fin de observarla más de cerca y

con mayor intensidad.

Fastidiada y con tono corrosivo, Raquel se le encaró:

- Señora, ¿Quiere Usted algo de mí, o llamo a la azafata?

- No, nada... -respondió la viajera con un retintín que a Raquel

le sonó como una amenaza.

Solucionada esta incomodidad le dio completamente la espalda,

como si en la pista pasara algo interesantísimo.

Estaban retirando la escalera de embarque y dos jeeps

evolucionaban en las cercanías con algún objetivo desconocido.

Desde luego los pensamientos de nuestra amiga no iban por esos

derroteros. La frase : "Tengo que confesárselo todo a Damián"

vapuleaba sus neuronas bloqueando cualquier otra idea.

Cuando dieron la orden se abrochó el cinturón y volvió a ponerse

cara al cristal, con el bolso entre ella y el fuselaje. La

postura resultó ser bastante molesta pero Raquel no estaba para

fijarse en esas cosas.

Por fin su cerebro se había deshecho de las palabras obsesivas y

se concentraba en un monólogo interior de esta manera:

-Dos veces he repetido el test de embarazo. No existe la menor

duda, la duda crucial que destroza nuestra felicidad, es quién es

el padre. Me parece que se van a cumplir cinco meses desde que dejé de

tomar la pastilla. Mi idea era darle a Damián el sorpresón del

embarazo y ahora lo que le voy a dar va a ser el mayor disgusto

de su vida. Todavía no me explico cómo esto ha podido pasarme a mi. ¡Imbécil, imbécil y mil veces imbécil!. ¿Quién me mandaba a mi mantener, lo

que yo creía una amistad, con un tío tan atractivo en todos los

aspectos, realmente subyugante, tan educadísimo y atento?

¡Mema, más que mema! ¡Pero si ni siquiera estabas enamorada de

Ricardo! Teniendo como tengo, esperándome siempre, al hombre de mi vida, que es lo más bueno y más dulce de mi existencia, que está loco

por mi, que está deseando ser padre, que me cuida como a las

niñas de sus ojos... Que está hasta el gorro de estas idas y venidas mías a Barcelona. ¿Qué le voy a decir para no perder su amor?

Una solución sería abortar, pero no tengo valor. Esa idea hace

que me sienta repugnante.

Delante de ella las luces de la gran ciudad le hacían guiños a

través del cristal y de dos lagrimones que amenazaban con

derramarse.

De modo maquinal sus manos comenzaron a buscar en el bolso el

paquete de "clínex". Sus dedos rozaron con rapidez un sobre

abierto. Recordó que era la carta de Damián, que había sido

escrita la misma noche en que ella volaba a la Ciudad Condal.

Esto agravó el deseo de llorar.

¡Por fin habían aparecido los pañuelitos! Sacó tres de un tirón

y procuró disimular sus convulsiones respiratorias dando unas

tosecitas de vez en cuando.

Detrás de ella sintió cómo aquella mujer se removía en el

asiento.

Tristísima y desconcertada, como el náufrago que, después del

desastre, se agarra a cualquier cosa que le pueda mantener a

flote, así sacó y desdobló ella la carta de Damián, cuidando de

no mojarla con el papel enjugante de su dolor:

Madrid, domingo 26 Diciembre 2010.

Amada mía: Te va a extrañar recibir esta misiva, ya que hace tan

poco tiempo hemos estado juntos. Hay ciertas cosas que  se toman

más en serio si se ven escritas, que sí se hablan por teléfono.

Porque lo que es la opción presencial no me da resultados; en

cuanto abordo ciertos temas me envuelves en bromas, chascarrillos

y mimos que me distraen y prorrogan que nos enfrentemos con las

cosas fundamentales de nuestra relación.

La posición económica  que tenemos, aún contando sólo con mi

aportación de la Consultoría Empresarial, nos permitiría tener

dos niños.

Hace cinco años que vivimos juntos. ¿Qué pretendes, que se nos

pase el arroz?

Yo te comprendo, vida mía: Que te ilusiona ser una empresaria

emprendedora, que te realizas y todo eso... de lo que yo

también me siento muy orgulloso. Pero, reflexiona, por favor

reflexiona...

¿No tienes bastante con la fábrica de pantalones de Fuenlabrada?

¿Para qué quieres la de Poble Sec?  ¿Tan importante es para ti la

producción de camisetas de algodón?  ¿O es que prefieres tirar

por la ventana la Felicidad?

Esto de que te vayas en semanas alternas a Cataluña lo llevo cada

vez peor. Cuando estás no me acuerdo de lo mal que lo he pasado,

ni de lo mal que lo voy a pasar cuando vuelvas a irte. Además

llevo unas semanas desasosegado e inquieto. Ya sabes que nunca he

sido celoso, pero es que ahora se me pasan por la cabeza unas

ideas... de manera que no recupero la tranquilidad hasta que no te veo entrar por la puerta.

Despídete de los anticonceptivos. En horas extras vamos a

encargar la criatura más bonita que puedas imaginar.

Piensa en todo esto y en cuanto te quiere tu

Firmado: Damián.

Los murmullos del pasaje y el zumbido de los motores eran, para

Raquel, algo extraño y lejano. Las manos y la carta estaban

lánguidas sobre el bolso y cuando levantó los ojos, ante si todo

era oscuridad. Así de negro se le apareció el futuro.

Con lentitud recogió la carta. Estaba guardándola en el bolso, y

sus dedos  encontraron otro sobre, pero este se hallaba  cerrado.

Lo sacó y se dio cuenta de que además de no llevar franqueo,

tampoco tenía nombre de remitente.

¡Ah!, esto fue lo que le entregó la jefa de Administración, lo

había llevado un mensajero, el cual insistió en entregarlo en

propia mano. Después de efectuar una llamada, se lo dio a Montse

repitiendo una y otra vez que era muy importante.

Barcelona, miércoles, 29 Diciembre 2010.

Raquel, preciosa: Por favor, no rasgues estas cuartillas sin

leerlas, porque lo que tengo que decirte es la clave de tu

tranquilidad. No habrías aceptado una cita explicativa y, además, me voy a

Francia por unos meses.

Estoy actuando por completo en contra de mi costumbre, pero es

que me has llegado al corazón. Eres una corderita linda capaz de

creer en la amistad de un hombre como yo, cuando lo que soy es el

lobo feroz.

Desde el primer día, (en mi libreta figura el 13 de junio) al

conocernos por casualidad, es decir que yo te había ya echado el

ojo, lo tuve muy claro: "Esta no se me escapa".

Luego todo fue cuestión de paciencia y estrategia. Crear

un ambiente de intereses culturales e intelectuales, agradables

visitas turísticas, etc... dejando para el final lo más

importante.

Seguro que recuerdas que aquella tarde (21 de Octubre) fue la

primera en que te propuse salir de copas, conocer el ambiente

nocturno, otro aspecto de la metrópoli...

En los bares me conocen, y cuando tu insistías en no consumir

alcohol, ellos ya sabían que bebidas eran las adecuadas. Sin

darte ni cuenta te zampaste el equivalente a siete mojitos de

ron. Ese era el momento para que tomases una combinación

refrescante, (a esas alturas ya no distinguías) ,que fueron dos

"pippermints frappés".

Yendo para mi casa estabas graciosísima, me contaste con detalle

parte de los "Diez mandamientos". Con el paso del Mar Rojo te entró la risa contagiosa y al entrar en el dormitorio estabas absolutamente en Babia, y tus reacciones eran de lo más alagüeñas. Habíamos superado los prolegómenos, cuando sin venir a qué, me

cogiste la cara y repetías: “Damián, mi Damián”.

Nunca me había pasado cosa semejante y fue terrible: Mi virilidad

sufrió un colapso repentino y mi estima personal quedó hecha unos

zorros.

Durante las doce horas siguientes, tu sueño fue un ejemplo de

placidez, mientras que yo, al principio, tenía un cabreo que me

tuvo una hora dando vueltas por la casa, como un león enjaulado.

En las dos horas siguientes fragüé con frialdad la venganza

adecuada. Luego dormí, como pude en un sofá.

Al despertar y tomar conciencia, medio liada en la sábana, dabas

vueltas, como una loca, por la habitación gritando: ¡¿Qué has

hecho, Raquel, qué has hecho?!.

Te paraste en seco para preguntarme temblorosa:

- ¿Qué ha pasado?

-Lo que tenía que pasar, pasó -respondí circunspecto.

-¡Pero, ¿habrás usado preservativo?! -inquiriste alarmadísima.

- No tengo esa costumbre -respondí, saboreando el momento.

Es imposible reproducir con palabras coherentes, tu estado de

nervios y el vocabulario utilizado.

Has tenido muchísima suerte. Estate completamente tranquila, no

pasó nada irremediable.

Si estás embarazada, desde luego no es mío.

No creo que nos volvamos a ver. Que seáis muy felices.

Firmado: Ricardo.

P.D.: Destruye la prueba. No siembres la duda en Damián. Tu único

pecado es el de ingenuidad.

Una laxitud liberadora la mantuvo semiinconsciente un ratito.

Al ver pasar a la azafata, preguntó:

-¿Señorita, todavía me da tiempo a ir al servicio?

-¡Jesús, Señora!, está usted muy pálida. La voy a acompañar, no

sea que se desvanezca.

Ante la mirada atónita de la azafata, Raquel dijo:

-¡Estoy contentísima, tengo unas náuseas estupendas!

A su espalda oyó una vocecita impertinente: ”Ya lo sabía yo. La

que a mi se me escape...”

 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Maricarmen Colodrero "La canica"


La canica

 

17 noviembre 2013.

 

El patio estaba lleno del alboroto de los niños.

La mañana otoñal era soleada y ventosa, pero los juegos no se veían afectados, la espontaneidad de la infancia era tan transparente como el aire y la luz.

Varios niños de ambos sexos formaban casi un semicírculo a unos metros de una especie de hueco rectangular entre el muro de la tapia y el edificio del colegio.

Estaban contemplando un espectáculo maravilloso: Las hojas secas, doradas, marrones o rojizas se movían a ráfagas formando un  pequeño tornado.

El mordisqueo de los bocadillos había pasado a segundo término y, en algunos casos, el pan y su relleno quedaban suspendidos a la altura de la boca entreabierta, mientras los ojos seguían las evoluciones del embudo que desplazaba sobre el suelo su punta enmarañada.

Cuando de la parte alta del remolino se separaban algunas hojas grandes y estas viajaban por el aire hasta la calle, un murmullo de admiración escapaba de sus labios.

 

Los cabellos negros y ondulados del niño se agitaban pero la mirada soñadora evocaba su deseo de volar, mientras recordaba las aventuras de los pilotos de caza en aquellos tebeos antígüos de su padre.

Al pequeño situado a su lado no se le despeinaba el pelo. Un corte a “cepillo” impedía movimientos rápidos de  su escasa cabellera.

-¿Qué te pasa? –dijo con brusquedad el niño moreno- ¿Por qué me das con el codo?.

-Tengo que decirte una cosa, ven un poco a este lado, -respondió con un hilo de voz el de pelo corto-, no quiero que me oigan esos.

El muchacho de ojos soñadores se le quedó mirando como si valorara la situación.

-Ahora quiero mirar lo que hace el aire, -contestó bajito sujetándose los rizos- . Cuando salgamos te espero al principio de la calle de la cuesta.

Terminaba el recreo. La campana sonaba en arrebato. La aparente confusión acabó en filas bajo el griterío.

 

Aquel sitio estaba bien elegido porque estaba fuera de las rutas que seguían sus compañeros.

-venga…qué me tienes que decir.

-Mira –respondió el niño sigiloso.

Sobre la palma de su mano había una canica preciosa.

-Es muy “guay”. ¿Es tuya o la has ganado?.

Yo era el preferido de mi abuelo y me la diola semana pasada,  antes de morirse. Mi hermano es un envidioso, que además colecciona canicas, pero no tiene ninguna tan “guay” como esta.

-¿Y, para decirme esto…  ¿tanto misterio?.

-Es que además, El Róbert, ¿Ya le conoces… No?. Le ha echado el ojo y no parará hasta que se haga con ella.

-Pués no la saques, ni te la juegues. Si fuese mía es lo que haría. Además como nos vean juntos… ya nos podemos preparar…. ¿No entiendo nada.

-A mi me pareces un tío serio, que cumple con su palabra. El único que merece la pena de tu pandilla.

Si me la guardas hasta después de las vacaciones de Navidad… A mi hermano le diré que la he perdido y me pondrá verde. En la pandilla diré lo mismo,  Creo que así me dejarán tranquilo, que se olvidarán de ella.

-¿Y no tienes miedo de que yo te engañe, la pierda o me la juegue?.

-No, porque esto sería un pacto entre hombres, con apretón de manos. Además, cuando me la devuelvas, te regalo estas tres.

Rebuscó en el bolsillo y sacó tres estupendas canicas de acero.

-¿Me las dejas ver? – dijo el otro extendiendo la mano.

Si, estas son muy buenas. ¿Me dejas que mire un poco más la bonita?.

-Entonces ¿Hacemos pacto?.

Si –dijo con firmeza el chiquillo moreno.

-Cuídala. Mi abuelo la guardó desde que tenía más o menos nuestra edad.

La canica quedó aprisionada entre sus respectivas manos mientras se miraban con seriedad.

 

Ambos no habían cumplido los once años pero en los dos meses siguientes vivieron aventuras nuevas y distintas para cada uno de ellos.

Pelopincho descubrió la duda pero se mantuvo firme en la confianza, aunque, más de una vez sintió deseos de cancelar el pacto. Sólo su sentido de la hombría le mantuvo en su decisión.

La aventura de El Bucles también fue de descubrimientos.

Lo primero que descubrió fue qué significaba “clandestinidad”, porque no podía mirar la canica en depósito siempre que quería.

Cuando era seguro y posible aquella bolita de vidrio coloreado le transformaba en piloto de nave espacial.

Él, con su nave,eran un puntito que navegaba entre galaxias amarillas, anaranjadas y verdes, tan sólo con mover la canica bajo un sol que, casi siempre, era la luz de la mesita de noche.

Descubrió también la responsabilidad, la cautela, e incluso, el miedo a faltar a la palabra dada.

 

En el espacio previsto de tiempo se produjo el rescate de aquel micro universo, que pasó de nuevo a su dueño quien conoció la satisfacción de recuperar algo que tenía en gran estima.

El Bucles se sintió orgulloso de tener tres buenas canicas nuevas y, no le dio tiempo a sentir envidia del Pelopincho ya que secompró, en cuanto pudo, dos canicas  coloreadas, que, sin tener detrás la historia de un abuelo, le tenían muy satisfecho.

Eso si: ¡Nunca más volvió a jugar con ninguna de las cinco!.

De todos modos para El Bucles y Pelopincho había pasado el tiempo de jugar a las canicas.

Entraron juntos en la galaxia de la amistad imperecedera.

 

 

 

 

 

jueves, 14 de noviembre de 2013

María Dolores León "Fiesta infantil"


                                   FIESTA   INFANTIL

                                   María D, de León

                                   10.10.13

 

            -- Marina, no  olvides el regalo de Alicia.

 

            Se dirigen  a  casa de la amiga: hoy cumple 7 años. Marina piensa en   la tarta: “¿Será de chocolate  y con velitas de colores? La mía la quiero  rosa y las velitas también…Este año las apagaré todas …”. Del paquete envuelto en papel de colorines brota un “hi, hi..” seguido de otro “jui, jui”.

 

            -- ¿Estás segura de que ese bicho es lo que ella desea…?

            -- ¡Claro! Su mamá no la deja tener mascotas de verdad…

 

                        La hermana mayor abre la puerta y tras ella, emergiendo del griterío infantil, aparece Alicia corriendo.  Antes de dar besos toma  el regalo que con el tejemaneje se ha activado; nerviosa rasga el envoltorio.  

Encantada ante la especie de rata blanca de hocico rosa, llama a los amigos.

           

            -- Mirad, mirad que guay.  Habla y todo… 

 

            El animalillo mecánico corretea por la habitación, emitiendo sus “hui, hui” y “jui, jui” cada vez que choca con algo.

             En tropel, los pequeños invitados, se unen a la nueva diversión; improvisan obstáculos para ver la habilidad del juuete en esquivarlos.

           

            Con aire desorientado, en el quicio de la puerta del comedor

aparece un payaso.  La versión renovada de Charlie Rivel, sostiene en la mano un globo azul,  embrión del perro fallido. Despojados de su público ambos se  desinflan poco a poco. Sin querer hacer patente el desasosiego, desde su puesto trata de descubrir al pequeño contrincante.  “Un simple animal a pilas… El hombre, aquí también es desplazado, anulado  por la tecnología…” Asocia aquella  escena  a su estado laboral.  No sabe si será capaz de terminar; hasta los críos se van a dar cuenta de su ineptitud. Resignado piensa en otro fracaso a añadir a la lista.  La leve camiseta le pesa como una armadura.

 

            La madre de la pequeña  anfitriona, ante el mal aprovechamiento que se está haciendo del contratado, llama a los niños al orden:

            -- ¡ Niños,  niños! Dejad a la rata descansar. El  señor payaso me acaba de  decir que os ha visto  las orejas y la cabeza llenas de chocolatinas.

 

            La chavalería acude al reclamo. La madre de Marina, sonriendo se asoma  para asistir al número. Se fija en aquel hombre; le parece mas desvalido que cuando llegaron, lacio como una planta sin regar. La camiseta roja,  realza la típica tripilla  “cervecera”, como la de Daniel.  Daniel…A él también le gustan los juegos de magia aunque se le dan fatal. Tras el despido se ha refugiado en este tipo de entretenimiento. Lleva  unas semanas que lo nota raro. Alega entrevistas de trabajo para no ir a buscar a la niña al colegio…         

            El bullicio la devuelve a la fiesta. Como les habían anunciado, el falso Rivel  recupera de orejas y narices,  chocolates  bajo forma de monedas de oro. Su hija  parece tan encantada como los demás. De pronto, la sonrisa se le cuaja en una mueca: el reloj del payaso… “Ese reloj…” En un viaje de trabajo le  había comprado en Milán,  uno idéntico a su marido… Es él…  Reza: “Que la niña no se dé cuenta, que la niña no le reconozca…” Con la voz húmeda  llama a su hija:

            -- Marina, cariño, nos tenemos que ir. Le prometí a la abuelita que pasaríamos a verla….

 

            Sin rechistar, la niña se levanta del suelo, se acerca al clown, le murmura  al oído y le besa.  Éste le ofrece una de las mariposas que se balancean en su sombrero. La lágrima pintada palpita, toma volumen y rueda lenta y pesada.  Del bolsillo saca un interminable pañuelo verde pistacho,  restaña el inoportuno líquido  y empieza a llorar como un cachorro.  Los chiquillos   encantados con el nuevo juego,  se lanzan  sobre él, unos para consolarle, otros para pegarle e  incrementar los lloriqueos.  Cada uno recibe una mariposa. Cuanto más grita y llora, mayor es el regocijo. El pañuelo no tiene fin. Aplauden encantados hasta el anuncio  de la tarta que por cierto es de yema bien amarillita.

 

            Marina y la madre no llegaron a ver el final apoteósico.   La niña, con su mariposa prendida en el pelo, se entretiene,  con los  chuches de la fiesta. A la  madre todavía  le escuecen los ojos; se pregunta si le habrá reconocido.

 

            -- Marina, ¿qué le dijiste  al payaso cuando nos fuimos?

            -- Que hiciera a los niños el trupo del conejito; es el que mejor le sale…

 

 

 

 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Juan Carlos Coronel "Regateando"


REGATEANDO

    _ ! vamos levanta vago !
    Como cada mañana, este era el saludo que recibía Vicente, en ocasiones, a las palabras, las acompañaba una lluvia de golpes. Vicente saltaba del camastro, vestía
unos remendados pantalones de pana, camisa de tela burda, y zamarra vieja, con remiendos en los codos. En la alacena, tomaba un pedazo de queso duro, y media hogaza,
con suerte del día anterior. En la cochiquera, estaban los cinco cerdos que llevaría hasta la dehesa, allí pasaba el día. Para distraer las horas, el chico ideo un curioso artilugio, un montón de papeles arrugados, metidos en una vieja media, y atados con cuerda de esparto. Se entretenía el chico golpeando aquella especie de balón, tal soltura adquirió que en unos meses manejaba aquello con gran destreza. Un hombre de mediana edad, que le había observado durante varios días, una mañana se le acercó.
   - Hola chico, ¿sabes que eres un verdadero artista ?
   - No se, lo hago por matar el tiempo
   - ¿Como te llamas ?
   - Vicente Herráez, pero todos me dicen “ Choni “
   - Bien “ Choni “ me alegro de conocerte, en unos días volveré por aquí ¿estarás ?
   - Si siempre traigo los cerdos a este lugar.
   - Adiós chaval
   -Adiós.
   Quedo el muchacho pensativo, e inmediatamente, volvió a la realidad, densos nubarrones se veían a lo lejos, guiando a los cerdos, con una vara de encina, los encamino de regreso, la tormenta se acercaba.
   A las dos semanas, el mismo hombre, acompañado de otro más viejo, se acercaron al chico
   - Hola “ Choni “
   - Buenos días
   - Mira, este señor que me  acompaña es miembro de la Unión Deportiva Salamanca, qui-
siera hacerte una prueba
   - ¿ Una prueba ?
   - Para formarte como futbolista, si tienes esa habilidad con eso, puedes hacer maravillas con un balón reglamentario.
   - No se, nunca he visto uno
   -Piénsatelo, pasado mañana me das la respuesta.
    Dos días después, el chico viajaba rumbo a Salamanca, atrás quedaban los golpes de su padrastro borracho, y la vergüenza, de que su madre “ La Chon “ hiciese la calle en Madrid.
   Transcurridos unos meses, el “Choni “ parecía distinto, su buena estatura, y horas de gimnasio, habían fortalecido al muchacho, buena comida, y el aprendizaje de lectura y
escritura, le daban un aire más distinguido, atrás quedaban los pantalones remendados,
y las viejas camisas, ahora vestía, de manera más adecuada. la ropa limpia y planchada.
En lo deportivo también hizo grandes progresos, manejaba con habilidad el balón, y era muy diestro en los regates en corto. A los 17 años debuta en segunda con el club charro,
pasa dos campañas en el. Transcurrido ese tiempo, ojeadores del Real Madrid, viajan en varias ocasiones para verlo, les convence, tiene madera. Le ofrecen un contrato profesional, tres años, una ficha de 750.000 pesetas. El “ Choni “ marcha a Madrid. Desde ese instante, deja su apodo, se le conocerá como Vicente, triunfa, su juego elegante lo lleva a la selección con tan solo 21 años.
   Años después, tras haber jugado más de diez años en el club blanco, 48 veces con la selección, se retira, el Bernabéu al unísono, le ovaciona, se empieza a forjar una leyenda.


FIN
  

viernes, 30 de agosto de 2013

Angel Treviño "El Reserva"

            EL    RESERVA

SER EL PRIMERO LO ES TODO. LOS GANADORES SON LOS QUE ESCRIBEN LA HISTORIA.  Y MÁS VALE SOLO

 QUE MAL ACOMPAÑADO:   LO DICHO  "PREFIERO SER EL PRIMERO ENTRE LOS BARBAROS QUE EL SEGUNDO

ENTRE LOS ROMANOS"  POR EJEMPLO EN EL MUNDO BARBARO QUE FUERON LOS QUE SUCEDIERON AL IMPERIO ROMANO,

NUNCA SE SUPUSO QUE ESTA RAZA DE HOMBRES FUESEN A DOMINAR SIGLOS DEL IMPERIO ROMANO CUYAS  ENSEÑANZAS HAN

LLEGADO  A NUESTRAS VIDAS EN FORMA DE MONUMENTOS ,CALZADAS ROMANAS,CIUDADES,  ACUEDUCTOS Y UN  SABER LLEGAR A

TODO.   EL SENADO COMO LA REPÚBLICA SIGUEN ESTANDO EN CASI TODOS LOS PARLAMENTOS DEL MUNDO CIVILIZADO,

TANTO AMERICANO COMO EUROPEO.  NUNCA PODREMOS AGRADECER A ROMA SU INFLUENCIA EN EL  MUNDO  LLEGANDO A LOS

CONFINES M,AS LEJANOS  DE PARTE DE UN MUNDO ENTONCES CONOCIDO.


LA FRASE DE ESTA HISTORÍA NO LA COMPARTO AUNQUE LA HAYA DICHO JULIO CESAR EN LA GUERRA DE LAS GALIAS.

SIEMPRE PREFIERO EL MUNDO CIVILIZADO AL MUNDO BÁRBARO.




ANGEL TREVIÑO

14 DE FEBRERO  2013

domingo, 4 de agosto de 2013

Juan Carlos Coronel "Un enemigo inexorable"

Un enemigo inexorable

   Siempre ocurre igual, cuando más a gusto estas, en lugar, el calendario, parece acelerar su marcha. Llegó el día de mi
cumpleaños, el tiempo acompañaba y pudimos celebrar en el patio, allí nos juntamos unas 25 personas, las conversaciones, se entrecruzaban, llego el momento de sacar los dulces, me cantaron el cumpleaños feliz, y destapamos unas botellas de sidra.
   A los dos días, se celebra el 9 de Julio, festividad de la patria argentina, nos fuimos a ver el ambiente, se sumaron al la comitiva, mi sobrino Félix, Yolanda su esposa, y el pequeño Benjamín, que desde que llegamos, no para de preguntar co-
sas sobre España, había tomado un especial apego por Ana, y siempre andaba tras ella, hasta el punto de tenerle que prometer que cuando fuese un poco más mayor lo traeríamos una temporada. En ese momento surgió algo que nos dejó
a todos atónitos, la ocurrencia de un nene de casi cinco años.
-Ana porque tienen que regresar a España
-Pues porque tengo mi trabajo alli
- Aquí también puedes trabajar, se me a ocurrido una idea. Le voy a escribir a la presidenta, para que te busque un laburo acá. Mami me puedes ayudar con la carta. Todos reímos la idea del chiquillo, pero la verdad es que iba en serio. A los dos días, se presento, con una cuartilla, sobre y una estampilla. La misiva decía más o menos.

“ Querida señora presidenta:

   Me llamo Benjamín Castellini, vivo en San Nicolás, y tengo un pequeño problema:
   Vera usted, han llegado unos tíos de España, mi tío Juancho es hermano de mi abuela, y su esposa Ana, además de ser muy linda, maneja el compu muy bien, si usted le pudiera dar un trabajo, no se tendrían que marchar de nuevo, lo puede
intentar, ¿ no ? usted es la que más manda en Argentina. Yo se lo agradecería  mucho, además mi tío es medio argentino
vivió aquí muchos años.
   Le mando un beso muy fuerte “
   Imparable, el calendario continuaba su marcha, el 24 de Julio, Fede. nos llevo de regreso a Buenos Aires. nos alojamos en un hotelito, cercano a donde Nelly había vivido, ella me indico que cerca de un edificio alto en 9 de Julio, había hoteles económicos. Recorrimos de nuevo Buenos Aires, el 28 tomamos un taxi, que nos traslado hasta el aeropuerto. Accedimos
a nuestros asientos, y con un enorme vacío en el pecho me despedí de Argentina.


FIN